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SLP.- En los pasillos de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, donde durante más de un siglo se habló de prestigio académico y autonomía universitaria, hoy el ambiente se siente distinto: hay rabia, miedo y una comunidad que ya no quiere callar.
A pocos días del Día Internacional de la Mujer, la universidad atraviesa uno de los momentos más duros de su historia reciente. En apenas seis años de gestión, el rector Alejandro Javier Zermeño Guerra enfrenta una crisis de credibilidad que sacude a toda la institución.
Los últimos meses de 2025 y el arranque de 2026 encendieron todas las alarmas. Primero, la denuncia de una presunta violación tumultuaria en la Facultad de Derecho, señalada contra alumnos de la propia institución. Después, múltiples acusaciones de acoso sexual sistemático en la Facultad de Economía, donde estudiantes aseguran que el hostigamiento ha sido tolerado por demasiado tiempo.
Pero la violencia no se quedó ahí.
En la Facultad de Ciencias Sociales y Humanidades, estudiantes salieron a protestar tras la agresión contra una alumna con discapacidad. Y en otro episodio que estremeció a la comunidad universitaria, un profesor habría atacado con arma blanca a una exalumna, lo que derivó en la toma de la Facultad de Ciencias por parte de estudiantes indignados.
La escena es clara: aulas tomadas, mantas colgadas en los edificios y jóvenes marchando dentro del campus para exigir algo básico, seguridad, justicia y protocolos que realmente funcionen.
Para muchas alumnas, el mensaje es contundente: no se trata de hechos aislados, sino de un problema estructural.
Así, mientras el calendario se acerca al 8 de marzo, fecha que simboliza la lucha de las mujeres por sus derechos, la comunidad universitaria potosina se prepara para alzar la voz con más fuerza.
















