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Abandonan a policía potosina arrollada por patrulla en Salinas, NL

Monterrey.-  La historia de Cecilia Antonio, policía activa de Salinas Victoria, Nuevo León, se ha convertido en un retrato del abandono institucional. Originaria de Matlapa, San Luis Potosí, donde también fue policía municipal, la oficial hoy permanece postrada en una cama, con movilidad limitada, fracturas en piernas y cadera, y sin el respaldo del municipio para enfrentar los gastos médicos que ya superan los $181 mil pesos.

En un reportaje difundido por Imagen Televisión Monterrey, se cuenta cómo su vida cambió desde el 18 de agosto, cuando participaba en una persecución en la Colonia Emiliano Zapata. Cecilia relató que, tras insistir a su compañero que se detuviera para descender de la patrulla, abrió la puerta del copiloto convencida de que había sido escuchada. Sin embargo, en ese instante, el conductor aceleró y la arrojó hacia las llantas traseras de la unidad, que la pasaron por encima.

“Desde el día del accidente uso pañal, no puedo moverme de la cama, una cama que tuve que comprar vendiendo casi todos mis muebles, pues el municipio me dijo que no podía pagarme esa cama”, contó la oficial.

Un viacrucis sin respaldo

Tras el accidente, fue trasladada al Hospital Universitario, donde los médicos no recibieron autorización para realizarle cirugías. El retraso provocó que su salud empeorara: aparecieron llagas e infecciones que pusieron en riesgo sus extremidades. Finalmente, fue dada de alta solo para evitar complicaciones en el hospital, sin una solución real a sus lesiones.

Su familia, sin recursos para pagar los tratamientos, acudió a la comandancia. Solo después de reclamos, el municipio aceptó —a regañadientes— cubrir una parte de los gastos para que pudiera salir del hospital. Desde entonces, Cecilia vive postrada, dependiendo del cuidado de su esposo y con sus dos pequeños hijos sin comprender por qué su madre, la “superhéroe” que presumían, ya no puede caminar.

El detalle más indignante

Una revisión en la plataforma nacional de seguros confirmó que la patrulla involucrada no estaba asegurada. Las unidades, según el reportaje, fueron donadas por la industria, pero sin cobertura de gastos médicos. En resumen: Cecilia nunca tuvo acceso al seguro que por ley debería proteger a los policías metropolitanos.

“Cuando les hablo y pido que me valoren para mi operación, ellos me dicen que mis huesos van a sanar solos, y que como sigo recibiendo mi salario, de ahí pague mis medicamentos”, señaló la oficial.

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