Le reprochan comerciantes que los obligara a cerrar dos horas antes durante la feria
Staff/EL MAÑANA
La Feria Regional de Rayón, que históricamente representaba una oportunidad para fortalecer la economía local y aumentar las ventas de los comerciantes establecidos, terminó convertida en un nuevo foco de inconformidad social bajo la administración del alcalde Baltazar Tello Pérez, luego de que el propio edil reconociera que existieron diferencias con comerciantes de la cabecera municipal debido a la decisión de obligarlos a cerrar sus negocios dos horas antes durante los días de festividades.
La medida causó molestia entre locatarios y propietarios de establecimientos, quienes esperaban aprovechar la afluencia de visitantes para incrementar sus ingresos y competir en igualdad de condiciones con los comerciantes foráneos instalados dentro de la feria, sin embargo, el gobierno municipal terminó afectándolos con restricciones que muchos calificaron como arbitrarias e injustificadas.
Baltazar Tello aceptó que, mientras los comerciantes relacionados con la feria operaban en los días del evento, los negocios establecidos tenían que bajar cortinas anticipadamente, pero no tomó en cuenta que esta decisión generaba pérdidas económicas y una evidente sensación de trato desigual.
La situación incluso comenzó a levantar sospechas entre ciudadanos y comerciantes, quienes consideran que la medida podría interpretarse como un presunto conflicto de intereses, ya sea por parte del propio alcalde o del director de Comercio, al favorecer indirectamente a ciertos grupos comerciales ligados a la feria mientras se limitaba la actividad de quienes pagan impuestos y sostienen la economía local durante todo el año.
Ante la controversia, el alcalde de Rayón únicamente argumentó que “la feria la deberían de hacer todos”, una frase ambigua que generó todavía más desconcierto entre la población, pues nunca explicó qué quiso decir ni por qué eso justificaría perjudicar a los comerciantes establecidos.
















