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Staff / El Mañana
Pobladores de Tzac-Anam rechazan la construcción de un cárcamo y denuncian que el agua ya sale contaminada por la tubería instalada.
Un clima de profunda tensión social y rechazo comunitario prevalece en la localidad de Tzac-Anam, perteneciente al municipio de Tancanhuitz, San Luis Potosí, luego de que los residentes locales decidieran oponerse rotundamente a la edificación de una infraestructura de bombeo e impulsión de líquidos en su territorio. El proyecto, impulsado como parte de supuestas obras de mejora hidráulica para la región de la Huasteca, ha encendido las alertas máximas entre los pobladores, no solo por la opacidad en los estudios de impacto ambiental, sino porque los habitantes denuncian que el agua que actualmente llega a las tomas ya está saliendo contaminada y temen que la tubería instalada esté contribuyendo directamente a ensuciar y corromper el vital líquido.
De acuerdo con los antecedentes expuestos por los inconformes, los trabajos contemplaban originalmente una estrategia dividida por etapas, iniciando con la perforación de un pozo profundo para extraer el recurso hídrico y posteriormente la instalación de redes de conducción domiciliaria. Sin embargo, la indignación se desbordó cuando la comunidad constató que el agua corriente presenta evidentes signos de contaminación. Los lugareños sostienen que la infraestructura y la tubería colocada recientemente están empeorando la calidad del suministro, convirtiendo un servicio básico en un riesgo latente para la salud pública de cientos de familias que dependen directamente de estos veneros para sus actividades cotidianas y de consumo humano.
Ante este panorama alarmante, los comités comunitarios organizaron guardias permanentes y emitieron un posicionamiento enérgico para exigir la suspensión inmediata de las faenas de construcción del cárcamo de rebombeo. Los vecinos señalaron que no existen garantías técnicas ni peritajes independientes que descarten filtraciones nocivas, y reprocharon que las instancias responsables pretendan continuar con las obras mientras el agua que circula por la red instalada sigue llegando contaminada a los hogares. La comunidad exige una revisión exhaustiva de los materiales y un saneamiento urgente de la red hidráulica antes de cualquier otro trabajo en la zona.
La postura de Tzac-Anam refleja el hartazgo ante la imposición de obras deficientes que ponen en riesgo la salud de los pueblos originarios de la región huasteca. Los residentes han dejado claro que mantendrán la vigilancia estricta del predio comunitario hasta que las autoridades competentes presenten soluciones reales, comprueben la potabilidad del recurso y aclaren de qué manera la tubería instalada está afectando la pureza del agua.














