- La población denuncia propaganda sin resultados reales.
Staff/El Mañana
El alcalde de Lagunillas, Sergio Izaguirre Ponce, reconoció que su administración es incapaz de garantizar el abasto de agua potable en las comunidades rurales. La admisión ocurre tras las críticas de habitantes que denuncian la entrega de tinacos como una medida de propaganda sin utilidad práctica.
Según testimonios de los afectados, los recipientes otorgados por el gobierno de Lagunillas permanecen vacíos por la falta de suministro constante. El edil aceptó públicamente que el servicio no está asegurado, exponiendo la carencia de soluciones de fondo a la crisis hídrica local.
La inconformidad crece debido a que, según registros financieros, el Ayuntamiento recibió más de seis millones de pesos en el primer trimestre de 2026. Los ciudadanos señalan que ese recurso debió emplearse en rehabilitar pozos o fortalecer la red de distribución municipal.
Izaguirre Ponce justificó el desabasto como una consecuencia natural de la temporada de estiaje. Sin embargo, la población cuestionó la falta de planeación y estrategias preventivas por parte de la autoridad de Lagunillas para mitigar los efectos del calor.
Actualmente, las zonas rurales enfrentan los meses más críticos sin una red funcional. La administración no ha presentado planes concretos para perforar pozos o modernizar la infraestructura existente en la región.
Como consecuencia, se espera que la presión ciudadana obligue a una reasignación del presupuesto para obra pública.
Crisis admitida: El alcalde acepta que no hay agua para llenar los tinacos entregados.
Recurso millonario: El Ayuntamiento dispone de seis millones de pesos sin invertir en pozos.
















