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Por Joseph Malone de la Paz
Los ayuntamientos no solo se niegan a contratar policías, como si el dinero con el que se le pagará fuera de los alcaldes y alcaldesas, tampoco quieren contratar a otro tipo de guardianes: los que preservan la memoria histórica los pueblos: los cronistas municipales.
Una cosa es que la Constitución permita a cualquier ciudadano o ciudadana mayor de 18 años votar y ser votado, otra cosa es que se conviertan en alcaldes o alcaldesas personas sin sentido común y compromiso hasta con sus propias familias, pues un municipio sin seguridad está condenado al subdesarrollo y a la migración de sus habitantes.
Las y los cronistas cumplen un papel igual de importante que el de las y los policías. Son notarios de la vida diaria y guardianes de la historia de los pueblos. Sin ellos no podriamos observar y comprender las dinámicas sociales de cada región que también son objeto de estudio de la macrohistoria.
San Luis Potosí es un Estado tan diverso geográfica y socialmente, que es indispesable contar con estas figuras para registrar nuestras propias características, costumbres y valores a fin de que alguien más en el futuro sepa de nosotros, de la manera en que conformamos nuestra identidad.
Sin embargo, ayer en un evento efectuado en el Colegio de San Luis COLSAN (dirigido atinadamente por el Doctor David Vázquez Salguero) que reunió a mujeres y hombres dedicados a esta noble actividad, se denunció la falta de interes de los alcaldes y alcaldesas en apoyar su actividad.
Cristóbal Martínez Maya, presidente del Consejo de la Crónica de los Municipios del Estado y cronista de Villa de Reyes, declaró ayer que son escasos los ayuntamientos que apoyan su actividad.
Aunque la ignorancia o la avaricia de los alcaldes y alcaldesas -quienes prefieren engordar la nómina con parientes y recomendados- no les detiene en su actividad, trabajar por su cuenta, por dádivas que reciben solo cuando los gobiernos los necesitan para generar documentos de aniversario fundacional o eventos cívicos, es bastante complicado.
Registrar la historia de un municipio requiere trabajo de campo, consultas en los archivos de la capital, actualizaciones y participaciones periódicas en congresos y eventos académicos requiere de gastos que la mayoría no puede costear. Yéndonos más lejos, muchos de ellos mueren en el olvido y la pobreza.
Vaya trato injusto que reciben las y los cronistas potosinos.
















