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Sin informe, sin obras… sin vergüenza

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Staff / El Mañana 

El alcalde David Armando Medina Salazar canceló el informe de gobierno presencial y justificó su falta de resultados en infraestructura, mientras la ciudad enfrenta rezagos en seguridad, desarrollo industrial y gobernabilidad.

El municipio de Ciudad Valles atraviesa por una severa crisis de gobernabilidad y opacidad administrativa, marcada por la decisión del presidente municipal, David Armando Medina Salazar, de cancelar el informe tradicional de gobierno ante la ciudadanía. En un formato hermético y reducido a una sesión solemne de Cabildo, el edil optó por evadir el escrutinio público, argumentando que los recursos ahorrados se utilizarán para la compra de dos camionetas de servicios municipales, en lugar de rendir cuentas claras de viva voz a los habitantes sobre el estado que guarda la administración local.

Durante el encuentro con los medios de comunicación, la falta de planeación y el desconocimiento de datos básicos quedaron al descubierto cuando el propio alcalde admitió no tener la cifra exacta de los kilómetros pavimentados en el municipio. Asimismo, reconoció que las obras de mayor relevancia han sido ejecutadas gracias al respaldo del gobierno federal y estatal, evidenciando que la gestión local carece de un ramo de obra propia consolidado y que las promesas de detonar una zona industrial quedaron en el olvido, culpando a los ciudadanos por ser “muy exigentes” ante la falta de infraestructura de calidad, universidades de prestigio y hospitales especializados.

En materia de seguridad, el panorama no es menos desalentador. El funcionario reconoció que la delincuencia y el narcomenudeo persisten en las comunidades debido a la falta de recomposición del tejido social, la escasez de oportunidades laborales, la desigualdad y la carencia de espacios recreativos. Pese a este diagnóstico que admite deficiencias estructurales profundas, el alcalde aseguró de manera contradictoria que la ciudad se vive de manera tranquila y que se puede transitar las veinticuatro horas sin problemas, siempre y cuando “no se esté haciendo nada malo”, minimizando el impacto de la violencia en la región huasteca.

Finalmente, la administración municipal ha optado por desviar la atención de sus propias fallas culpando a factores externos, argumentando que el ambiente político local está “contaminado” por campañas adelantadas y fuego amigo. Con una zona industrial archivada, obras estatales presentadas como logros propios y una negativa sistemática a dialogar abiertamente con la sociedad, el gobierno municipal cierra un ciclo caracterizado por la falta de resultados tangibles y el distanciamiento de las verdaderas necesidades de las familias vallenses.

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