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San Luis Potosí.- La seguridad pública en SLP no solo está cuestionada por robos y percepciones ciudadanas —también por algo más serio: la mayoría de los policías municipales no cumple con los filtros básicos de confianza y control que la ley exige para cuidar a la ciudadanía.
El gobernador Ricardo Gallardo Cardona afirmó que es inconcebible que elementos sin certificaciones sigan en tareas de seguridad, y de plano no habrá tolerancia para quienes no acrediten las pruebas que miden integridad, historial y confiabilidad.
Según el propio mandatario, casi 7 de cada 10 policías municipales no están certificados, lo que complica que esas corporaciones puedan responder con eficiencia o confianza ante delitos o emergencias.
La certificación de control y confianza no es adorno: incluye evaluaciones médicas, toxicológicas, psicológicas, socioeconómicas y de antecedentes, diseñadas para identificar riesgos como vínculos delictivos, inconsistencia patrimonial o incapacidad judicial.
Además de la falta de certificados, Gallardo subrayó que la mayoría de municipios no cumple con el número mínimo de policías que deberían tener de acuerdo con su población, lo que deja turnos con apenas un par de agentes cuidando zonas urbanas completas.
Para pelear esta crisis, el gobernador adelantó que los alcaldes podrán separar de sus cargos a elementos y mandos que no acrediten las pruebas, y que habrá una depuración general en las corporaciones locales con el objetivo de limpiar infiltraciones y malas prácticas.
El llamado es directo: si no pasan el examen de confianza, afuera del uniforme y que no vuelvan a tocar una patrulla. En un clima donde la percepción de inseguridad está alta y las exigencias ciudadanas son más fuertes, el reto es real: que las policías municipales dejen de ser un ticket para cumplir horario, y se vuelvan cuerpos capaces y confiables.
















