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Staff / El Mañana
La dirección de la secundaria “Moisés Sáenz” en Axtla de Terrazas exigió vigilancia policial tras el intento de sustracción de un estudiante en el exterior del plantel.
La tranquilidad de la comunidad estudiantil en el municipio de Axtla de Terrazas se vio severamente sacudida tras darse a conocer un grave incidente de seguridad registrado recientemente en los límites de la Escuela Secundaria General “Moisés Sáenz”. La situación ha generado una profunda preocupación entre padres de familia, docentes y directivos, quienes exigen acciones inmediatas para salvaguardar la integridad de los menores que cursan su educación básica en este sector.
Los hechos se suscitaron en días pasados, específicamente en los horarios críticos de salida escolar. En ese momento, un individuo completamente ajeno a la institución se aproximó a un estudiante e intentó interceptarlo bajo el argumento falaz de que el menor enfrentaba una situación conflictiva, pretendiendo llevárselo del lugar. La oportuna intervención evitó que el ilícito se consumara, sin embargo, el conato de sustracción detonó un llamado de auxilio urgente dirigido a las corporaciones encargadas de la seguridad pública municipal.
Ante este panorama de vulnerabilidad, las autoridades del plantel solicitaron formalmente la implementación de patrullajes constantes y la asignación de elementos fijos en los perímetros escolares durante las horas de entrada y salida, lapsos en los que confluyen cientos de adolescentes y padres de familia. Se reconoció que, si bien se ha contado con apoyo previo, la gravedad del reciente suceso amerita una respuesta policial mucho más enérgica y constante.
Paralelamente, la directiva escolar informó que se aplicarán medidas internas drásticas para blindar el acceso a las instalaciones. Entre las nuevas disposiciones destaca la restricción total para el ingreso de vendedores ambulantes, personas que busquen realizar actividades comerciales no autorizadas o individuos que no justifiquen plenamente su visita. El acceso quedará limitado estrictamente a los alumnos, personal docente, padres de familia debidamente identificados y representantes de medios de comunicación que mantengan un vínculo previo con la institución.
Con estas acciones preventivas, la comunidad educativa busca cerrar filas frente a la delincuencia y evitar que personas con intenciones ajenas a la academia pongan en riesgo la tranquilidad del alumnado. La exigencia central de los directivos es clara: garantizar que los alrededores de la secundaria dejen de ser un punto vulnerable y se conviertan en zonas vigiladas donde la niñez y juventud puedan estudiar sin temor.















