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Staff / El Mañana
El inolvidable vocalista de La Sonora Dinamita perdió la vida tras días hospitalizado, dejando luto en la cumbia.
El ambiente tropical se viste de luto pesado tras confirmarse la trágica partida de una de las voces más sabrosas y representativas que hicieron bailar a medio mundo en los noventa. El cantante colombiano Álvaro Pava dejó este mundo terrenal el pasado viernes 9 de octubre en la sultana del norte, dejando un vacío gigante en la cumbia.
La triste noticia cayó como bomba en las redes sociales cuando la mismísima Sonora Dinamita soltó el comunicado que nadie quería leer, despidiendo con lágrimas en los ojos a quien fuera su pilar musical. El gremio de la gozadera y miles de fanáticos no tardaron en inundar el internet con mensajes de dolor ante la pérdida.
Nacido en la calurosa Barranquilla, Colombia, Pava traía el ritmo metido en las venas desde chiquito y picó piedra en cuanta agrupación tropical se le atravesaba en el camino. Sin embargo, el destino le tenía guardado el premio gordo cuando le tocó ponerle su sello e interpretación a himnos de la fiesta mexicana.
Fue su garganta privilegiada la que inmortalizó rolas que hoy son infaltables en cualquier boda, quinceañera o bailongo callejero, tales como la legendaria Mil Horas, La Suavecita, Despeinada y Pilar. Su carisma y su sabor único hicieron que millones de paisanos lo adoptaran de inmediato como un mexicano más dentro de la cumbia.
Y es que el buen Álvaro ya llevaba casi dos décadas haciendo su vida de este lado de la frontera, sintiendo el cariño directo de un público que jamás lo dejó solo. Desafortunadamente, la salud le jugó una mala pasada en tierras regiomontanas, manteniéndolo en cama y bajo estricta observación médica durante sus últimos días de vida.
Aunque la agrupación prefirió guardarse los detalles médicos por respeto a la familia, en los pasillos de los medios locales corrió fuerte el rumor de que una neumonía de aquellas lo atacó feo. Esta complicación pulmonar le habría derivado en un infarto fulminante que terminó por apagar su estrella a los 65 años de edad.
Hoy la cumbia llora la partida de un titán, pero su legado se queda retumbando en las bocinas de cada rincón de Latinoamérica. Músicos, colegas y sus miles de fieles seguidores concuerdan en lo mismo: aunque Álvaro Pava ya descansa en paz, su voz seguirá haciendo vibrar las pistas de baile por muchísimas generaciones más.

















