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San Luis Potosí.- El chisme universitario subió de nivel. Luego de que se ventilara que en la UniTienda de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí se facturaron millones en lencería que, según denunciantes, nunca apareció en anaqueles, ahora la respuesta llegó con encaje… legal.
La empresaria Alejandra Cedillo, dueña de Ale Cedillo Lencería, ya amagó con denunciar “con todo su equipo de abogados” a quienes dijeron que los estantes no traían calzones, que no llevaba brasier y que estaban desnudos, como vitrina de tienda en domingo.
La versión que circuló, publicada por El Mañana SLP, pintaba una escena digna de pasarela fantasma: anaqueles pelones, sin cacheteros, sin truzas, sin matapasiones, sin brasieres de encaje, push up, de algodón, microfibra, copas A, B, C y colores para todos los estados de ánimo. Vamos, ni para souvenir universitario.
Pero desde el otro lado del mostrador, la respuesta de Alejandra Cedillo fue clara: sí había lencería y sí se ofrecía, incluso, según la propia narrativa, para bodas, eventos sociales y hasta para las novias de funcionarios. El problema, dicen críticos, es que la factura caminó más rápido que la mercancía.
“Y aprovecho -ya que tengo toda su atención- para decirle que puedo ser proveedora también del Ayuntamiento, tomando en cuenta todos los amoríos que se dan ahí en el Ayuntamiento:
- El secretario Fernando Chávez con Margarita Hernandez
- El oficial Salvador Moreno acosando empleadas y
- El mismo (Galindo) con sus novias.
“Así que aprovecho: Tengo mercancía para el 14 de Febrero”, les dijo.
Agregó, en el tema de la UASLP, que la venta se hizo legalmente, que hay registros del ingreso de la mercancía que ella mismo colocó en los anaqueles de la tienda.
Mientras el debate se calienta, la UASLP sigue cerrada a la auditoría y el escándalo íntimo se vuelve asunto público y hasta los . En esta telenovela académica, la transparencia anda en ropa interior y la fiscalización… ni siquiera se asoma.
















