- Mientras el gobierno estatal asumió el costo de las obras inconclusas del sexenio anterior, los nuevos megaproyectos federales anunciados para detonar la región Centro-Bajío siguen estancados en el papel
San Luis, SLP, 3 abril 2026.- La dinámica de inversión federal en infraestructura para San Luis Potosí atraviesa un periodo de claroscuros. Tras un sexenio donde la prioridad presupuestal del Gobierno de México se concentró casi en su totalidad en el sureste del país, el estado potosino heredó un rezago en obra pública que obligó a la administración local a salir al rescate, mientras que las promesas de la nueva administración federal aún no se materializan en el terreno.
Durante la gestión del expresidente Andrés Manuel López Obrador, el flujo de recursos federales hacia el Bajío experimentó una severa contención. Para San Luis Potosí, esta política se tradujo en el abandono de proyectos críticos para la movilidad y el desarrollo económico. Dos de las obras más representativas de este déficit fueron la modernización de la carretera Ciudad Valles-Tamazunchale en la región Huasteca y la construcción de la Vía Alterna a la Carretera 57 en la zona metropolitana.
Ambos proyectos, anunciados con respaldo federal, quedaron a medias o sufrieron parálisis presupuestales prolongadas. Ante la urgencia de desahogar el colapso vial hacia la Zona Industrial y la necesidad de conectar a las comunidades de la Huasteca, fue el Gobierno del Estado el que tuvo que inyectar recursos propios y asumir la responsabilidad de concluir los trabajos que la Federación dejó inconclusos.
Promesas sin maquinaria
Con el inicio del gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, el discurso oficial dio un giro. Se anunció un reenfoque hacia el centro y norte del país para capitalizar el fenómeno del nearshoring, nombrando a San Luis Potosí como el ancla del nuevo “Corredor del Bienestar del Bajío” y prometiendo obras estratégicas como la modernización de la vía Ciudad Valles-Tampico, el Libramiento de Matehuala y la continuación del tramo Tamazunchale-Huejutla.
Sin embargo, a meses de estos anuncios, el contraste con la realidad es evidente: existe un nulo avance en la ejecución. Hasta la fecha, los ambiciosos planes de conectividad logística e infraestructura hídrica no han pasado de las mesas de planeación. No hay asignaciones extraordinarias fluyendo, ni maquinaria pesada desplegada en las zonas designadas, dejando el supuesto “rescate” de la región Centro-Bajío a medias.
Esta inacción federal mantiene a San Luis Potosí en una posición de vulnerabilidad logística. Mientras el estado se consolida como uno de los polos de atracción de inversión extranjera más importantes del país, la falta de cristalización de los compromisos del Gobierno de México obliga a la entidad a seguir financiando con recursos limitados la infraestructura que le corresponde proveer a la Federación para mantener su competitividad nacional.

















