Staff/ El Mañana
Lo que fue anunciado como una obra insignia para detonar el turismo, terminó exhibiendo deficiencias en planeación y ejecución. El andador ubicado en la calle Pascual M. Hernández, a un costado del atrio, fue entregado tras más de cuatro meses de trabajos, generando cuestionamientos entre habitantes y comerciantes de la zona.
Durante su construcción, la obra presentó retrasos, correcciones por fallas iniciales y un cierre prolongado de una de las principales vialidades, lo que provocó afectaciones en la movilidad y actividad comercial del centro histórico.
El andador también enfrenta señalamientos por temas de accesibilidad, reducción de espacios de estacionamiento y afectaciones a dinámicas tradicionales de la zona. Con ello, la obra se coloca en el centro del debate público, no por sus beneficios, sino por las dudas que deja sobre la gestión municipal.

















