Staff / El Mañana
- El sujeto andaba de “borracho y charolero” pidiendo apoyo para un centro de rehabilitación cuando le saltó su pasado criminal.
Dicen que para ser “padrino” hay que tener la lengua larga y la cola corta, pero a Ricardo T. se le olvidó el consejo.
El sujeto, que trabajaba para centros de rehabilitación en Rioverde y Cárdenas, terminó “entambado” luego de que los vecinos de Ciudad del Maíz lo reportaran por andar de impertinente.
Resulta que Ricardo y otro compadre andaban de casa en casa pidiendo cooperación para el anexo, pero el problema es que el aliento a alcohol los delataba a kilómetros y andaban bien “erizos” con la gente que no les daba ni un peso.
Cuando las autoridades municipales llegaron para poner orden por la falta administrativa, se llevaron la sorpresa del año al meter los datos de Ricardo al sistema.
El “regenerador de vidas” tenía una orden de aprehensión vigente por narcomenudeo; es decir, andaba ayudando a unos a salir del vicio mientras él supuestamente seguía metido en el negocio de las sustancias prohibidas.
Mientras su compinche recuperó la libertad tras pagar su multa por borracho, Ricardo fue entregado a los agentes de investigación para que pague su deuda con la justicia.
Este caso ha puesto en alerta a la población sobre a quién le dan dinero, pues a veces el que pide anda peor que el que ocupa la ayuda. Igualmente tener mucho ojo con los anexos y la gente que ahí labora.


















