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- Inspecciones semanales buscan frenar el escándalo sin aplicar multas inmediatas.
Staff/El Mañana
El retumbo de bocinas a máxima capacidad altera constantemente el descanso en Ciudad Fernández, donde se contabilizan hasta 15 alertas semanales por exceso de volumen, según un informe oficial institucional. El escándalo no da tregua y surge a cualquier hora del día.
Tras recibir los reclamos, personal de inspección acude a los inmuebles señalados para solicitar un bajón de decibeles. La meta del despliegue es clara: devolver la tranquilidad y el sueño a las familias.
En la mayoría de los casos, una sola llamada a la puerta basta para apagar el estruendo. La mayoría coopera al instante, baja la música y evita que la tensión entre colonos pase a mayores.
Aunque el ruido viola el reglamento local, se evita aplicar multas de golpe. La estrategia actual apuesta por resolver el conflicto charlando cara a cara, evitando tocar bolsillos durante la primera visita.
Sin embargo, hay quienes juegan al astuto: bajan el sonido mientras dura la supervisión y le suben apenas la patrulla de revisión se aleja, obligando a retornar al sitio.
Si la terquedad persiste, el caso escala a instancias legales para imponer sanciones administrativas.
Las líneas de reporte siguen abiertas siempre. Hasta ahora, el diálogo evita que el escándalo termine en pleitos violentos.
10 a 15: Número de reportes por vecinos ruidosos o música a volumen excesivo que se reciben por semana.

















