Staff / El Mañana
- Tras días de angustia, la joven de 21 años fue localizada sana y salva gracias a un ciudadano que no miró hacia otro lado.
Esta es la historia de cómo la solidaridad puede más que el miedo. Kassandra, una joven de 21 años con la inocencia de una niña debido a un retraso mental leve, desapareció de su hogar dejando un vacío y una angustia que solo una madre puede entender.
La Fiscalía soltó la ficha de búsqueda y toda la zona de Pozos estaba con el alma en un hilo, hasta que el destino puso en su camino a José Manuel “N”.
Don José Manuel no es policía ni héroe de película, es un vecino de Villa de Pozos que al ver a Kassandra sola, desorientada y vulnerable en la calle, no pasó de largo.
En lugar de ignorarla, le abrió las puertas de su casa, le dio un plato de comida y le ofreció el refugio que tanto necesitaba.
Cuando las autoridades municipales de la Guardia Civil llegaron tras un reporte ciudadano, se encontraron con una escena que devuelve la fe en la humanidad: Kassandra estaba bien, tranquila y bajo el cuidado de un extraño que se convirtió en su salvador.
Al final, el reencuentro con sus padres fue de esos que sacan lágrimas. Entre abrazos y documentos del CREE que explicaban su condición, Kassandra volvió a casa.
No hubo delitos, no hubo violencia, solo una joven que se perdió y una comunidad que la ayudó a encontrar el camino de regreso.
Hoy, en Pozos, la historia de “El ángel que cuidó a Kassandra” es la que todos cuentan con una sonrisa.


















