Con siglos de historia, mezcla de fe, crítica social y arte popular, una de las expresiones más vivas de la Semana Santa potosina.
Staff/ El Mañana
La quema de Judas se ha consolidado como una de las tradiciones más arraigadas de la Semana Santa en San Luis Potosí. Inspirada en la figura de Judas Iscariote, símbolo de traición, esta práctica representa la destrucción del mal mediante el fuego, en un acto que combina castigo simbólico y renovación espiritual.


Más allá de su raíz religiosa, la tradición ha evolucionado hasta convertirse en un espejo de la sociedad. Hoy, los Judas no sólo representan demonios o pecados, sino también problemáticas contemporáneas como la corrupción, el abuso, la violencia o los excesos, convirtiéndose en una forma de crítica popular que se vive entre risas, reflexión y asombro.
Cada año, familias, turistas y locales se congregan para presenciar este ritual colectivo donde el arte popular cobra vida. Las figuras, elaboradas en cartonería con gran detalle, son exhibidas previamente y luego consumidas por las llamas, en un momento que marca el cierre simbólico de un ciclo.


En esta edición del XXXI Concurso de Elaboración y Quema de Judas, el Museo Nacional de la Máscara presenta 34 piezas de entre uno y dos metros de altura. En la categoría tradicional, el primer lugar fue para Norberto Castillo Ramos, seguido de Paulina Gámez Alvarado y Yehoram Antonio Hernández González. En innovación, Eduardo Ramos Castro obtuvo el primer sitio, Axel Moreno Bermudes el segundo y Eva María Flores Martínez el tercero.
La quema se llevará a cabo el sábado 4 de abril, con actividades desde las 17:00 horas y el encendido de las figuras al anochecer en la Plaza del Carmen, donde el fuego volverá a hablar por la comunidad.


















