Por Joseph Malone de la Paz
¿De verdad creemos que estamos rompiendo algo con las protestas de Bad Bunny?
Benito Antonio Martínez Ocasio, de humilde empacador, hijo de un chofer y una maestra, a fenómeno mundial; la historia hollywoodense del niño pobre a millonario se vuelve a contar. “Bad Bunny, héroe internacional” se atrevió a titular un cartonista en México. “América es Bad Bunny”, tituló por su cuenta El País, diario español.
“Celebridades” o famosos de la farándula, tanto latinos como gringos, se volcaron en elogiar, sumarse y respaldar la que consideran fue la más grande protesta -coyuntural- vs la discriminación y políticas represivas del gobierno en turno en los Estados Unidos de América, el presidente Donald Trump exclamó “nadie entiende una palabra de lo que dice este tipo”.
Lógico, tras su “actuación” que rompió récord de audiencia en el súper tazón de la NFL, 135.4 millones de personas por todo el orbe, superando a otros íconos de la cultura pop como Madonna y Michael Jackson, sus descargas en spotify se dispararon y las ventas de su outfit igual (¡a vender a vender! que el mundo te va a comer!)
Tras las redadas en el vecino país del norte, del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) algo había qué hacer, ¿no? Control de daños, casi como de manual: usar medios de comunicación al alcance (el homo videns tele dirigido de Sartori), dar tema de conversación y desviar la atención de lo ocurrido, aminorar la tensión, brindar un pivote pues.
Siglos de historia, guerra, propaganda y dominación hacen gala y se enseñorean, ¿nadie ve más allá de su propia nariz? La neta del planeta es esta: Hay una trampa muy fina en pensar que un sold out equivale a una revolución. La pregunta aquí no es si Benito es “real” o no; probablemente él esté convencido de su postura anti represión y, más allá de que se trate de una “manifestacion” controlada por la matrix, miles de sus seguidores están satisfechos con su caudillismo cultural de 12 minutos en el super bowl.
La columna de Joseph Malone recoge puntos de vista de distintos analistas culturales.













