Abandonan las bibliotecas públicas 

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Staff / El Mañana

Mientras los proyectos comunitarios se estancan por burocracia, los espacios de lectura existentes operan a medias y con personal sin capacitar.

La infraestructura cultural y educativa en la zona oriente del estado atraviesa una severa crisis debido al desinterés de las administraciones locales. 

El abandono de los recintos de lectura no solo se refleja en las fachadas deterioradas, sino también en el descuido administrativo de los ayuntamientos, que prefieren usar estos espacios como bodegas o premios de consolación política en lugar de centros de aprendizaje.

Un claro ejemplo de este letargo ocurre en el ejido Laguna del Mante, donde la apertura de una nueva estancia de libros prometida desde inicios de año sigue congelada. 

A pesar de contar con el mobiliario y el material didáctico listo, el proyecto está entrampado por la falta de acuerdos legales para el uso del inmueble ejidal y por la nula disposición de las autoridades para levantar una simple barda perimetral o impermeabilizar el techo.

El problema de fondo es la nula atención que los alcaldes y los departamentos de educación prestan a la Red de Bibliotecas. 

Existen municipios donde los centros culturales abren apenas dos veces por semana porque las autoridades utilizan a los encargados para cubrir otras tareas del ayuntamiento. 

El punto más crítico se localiza en San Vicente, demarcación que encabeza la lista por mantener sus espacios de consulta en condiciones deplorables.

A este panorama de abandono físico se suma el desempleo y el compadrazgo. 

Cada vez que entra un nuevo gobierno municipal, el personal con años de experiencia y vocación es despedido para colocar en los mostradores a conocidos, amigos o comadres que carecen de conocimientos básicos de archivo. 

Esta falta de continuidad pisotea la educación de los niños huastecos, dejando los libros bajo el cuidado de gente a la que ni siquiera le interesa fomentar la lectura.

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