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Staff / El Mañana
Ante el riesgo latente de incendios y lesiones graves en zonas urbanas, corporaciones de auxilio urgen a endurecer la supervisión de artefactos explosivos en la entidad.
El Cuerpo de Bomberos Metropolitanos de San Luis Potosí lanzó una advertencia severa sobre la necesidad urgente de redoblar la vigilancia y el control en la distribución de artefactos elaborados a base de pólvora. Pese a que las recientes festividades patrias concluyeron sin reportes de catástrofes mayores vinculadas a estos explosivos, los mandos operativos insisten en que la suerte no debe ser la única barrera de protección para la ciudadanía potosina.
La falta de una legislación estricta y consolidada mantiene a las autoridades locales en una posición vulnerable cada vez que se acerca una temporada de celebraciones masivas. Las medidas actuales resultan insuficientes frente a la comercialización clandestina que opera a través de redes sociales y mercados informales, donde se ofertan productos sin ninguna supervisión técnica ni garantía de seguridad para los compradores.
Especialistas en emergencias recordaron que los riesgos asociados con la pirotecnia van mucho más allá de una simple molestia auditiva para los vecinos o el pánico que provocan en animales de compañía. Las detonaciones sin control representan una fuente constante de incendios urbanos, daños estructurales en viviendas y quemaduras severas, principalmente en menores de edad durante las festividades de fin de año.
Adolfo Benavente Duque, comandante de la corporación, recalcó que la prevención institucional debe traducirse en acciones coercitivas más enérgicas contra quienes comercializan estos artículos al margen de la ley. Sin un esfuerzo coordinado entre los ayuntamientos y la autoridad estatal para inhibir los puntos de venta clandestinos, las corporaciones continuarán apagando fuego tras fuego con recursos humanos y materiales limitados.
El llamado también apunta directamente a la responsabilidad social de las familias, instando a los padres de decisión a evitar la compra y el uso de cualquier clase de cohetes o destellos artificiales en los hogares. La omisión ciudadana ante el peligro latente suele ser el detonante principal de llamadas de auxilio que saturan las líneas de emergencia en cuestión de minutos durante las noches festivas.
Mientras las iniciativas legislativas sobre la prohibición o regulación estricta continúan empantanadas en el Congreso local, los operativos de decomiso intermitente se perfilan como la única defensa inmediata. Sin embargo, los bomberos insisten en que las fiscalizaciones temporales no bastan si no existe un seguimiento permanente que erradique los talleres y bodegas clandestinas establecidos en las cuatro regiones del estado.
La exigencia central radica en transformar las recomendaciones preventivas en candados legales sólidos que inhiban tanto la oferta como la demanda de pólvora en la vía pública. De no asumirse esta responsabilidad de manera integral por los tres niveles de gobierno, la próxima temporada festiva volverá a poner a prueba la capacidad de respuesta de los cuerpos de socorro en la capital potosina.
















