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Staff / El Mañana
- La pesada unidad terminó recostada a la orilla de la carretera en la comunidad de Ojo Caliente; los vecinos no esperaron y vaciaron el cargamento en minutos.
¡Para no perder la mala costumbre, la delincuencia vestida de vecinos volvió a hacer de las suyas en las carreteras!
Un aparatoso accidente vial se registró sobre la rúa que cruza por la comunidad de Ojo Caliente, perteneciente al municipio de Santa María del Río, donde un camión tipo torton cargado hasta el tope con tomatillo verde terminó volcándose de manera dramática, lo que desató la rapiña inmediata de decenas de personas que ya ven estos accidentes como su Navidad adelantada.
El tremendo ranazo ocurrió en plena zona urbana de la localidad.
Por causas que todavía no han sido aclaradas por las autoridades de vialidad, el chofer de la pesada unidad perdió por completo el control del volante, lo que causó que el camión diera el volantazo y terminara recostado de lado, dejando toneladas de mercancía esparcidas a un costado de la cinta asfáltica de esta región.
Lo verdaderamente triste es que, como ya se volvió una completa y vergonzosa normalidad en nuestro país, la gente de este rumbo no se acercó para ver si el chofer estaba herido o si necesitaba ayuda.
Al contrario, en cuanto escucharon el golpe, corrieron a sus casas por bolsas, costales y rejas de madera para abalanzarse sobre el cargamento de tomatillo y llevárselo gratis.
La escena de la rapiña quedó grabada en varios videos y fotografías tomadas por los propios testigos, las cuales rápidamente se volvieron virales en las redes sociales.
Los usuarios del internet no se tentaron el corazón y criticaron con dureza estas conductas mañosas de la población, lamentando que la sociedad ya tenga normalizado robarle el patrimonio a los transportistas que sufren una desgracia en Santa María del Río.
Debido al despadre que quedó en la zona, la circulación vial de la carretera se vio afectada durante varias horas y se puso a vuelta de rueda.
Elementos de la policía tuvieron que abanderar el tramo para permitir que las grúas pesadas hicieran las maniobras necesarias para enderezar el torton destrozado y retirarlo del camino, además de limpiar los restos de verdura aplastada en el pavimento.
Afortunadamente, y pese a lo aparatoso de la volcadura, el conductor de la unidad logró salir de la cabina con puros golpes leves y un tremendo susto, observando con impotencia cómo desmantelaban su herramienta de trabajo.
Al final, las pérdidas materiales fueron totales para la empresa dueña del cargamento, pues la gente no dejó ni un solo tomate para la salsa.
















