- Nómina obesa agota presupuesto de obras.
El Ayuntamiento de Villa de Arista enfrenta una crisis financiera de guion irónico: el gobierno se declara en quiebra técnica para evitar obras, pero nunca falta dinero para la burocracia. Al parecer, la austeridad tiene una excepción muy específica: el sueldo del edil.
De acuerdo con los informes financieros 2025, el desequilibrio es de antología. Con una recaudación propia de apenas 7 millones de pesos, el Ayuntamiento eroga más de 22.6 millones en nómina, garantizando los 80 mil pesos mensuales de Bernabé Mares. Es, sin duda, una gestión que sabe cuidar su mayor activo: el bolsillo del alcalde.
Ese gasto masivo dejó una brecha tan grande que la infraestructura simplemente se desvaneció. Mares Briones justifica su inacción argumentando “carencias”, ignorando que, mientras él cobra, más de 17 mil habitantes padecen la falta de servicios.
El contraste es casi cómico: la región es potencia nacional en tomate con exportaciones de 57 millones de dólares, pero la riqueza brilla por su ausencia en el asfalto. Ante la crisis, Mares juega a la víctima transfiriendo responsabilidades al Estado. La incapacidad para generar obra propia convierte al municipio en un negocio redondo para la cúpula, aunque el pueblo se quede a oscuras.
$80,000 pesos: Sueldo mensual del alcalde.
$22.6 millones: Gasto anual en nómina.
$7 millones: Recaudación propia total anual.
$57 millones de dólares: Exportaciones agrícolas regionales.
17,000 habitantes: Población afectada por la falta de obras.


















