- Vecinos denuncian el envenenamiento de varios perritos
- Las calles Ocampo, Ánimas y Rayón se convirtieron en zona de peligro del barrio
Venado, S.L.P— En Venado, el infierno no está en la política… está tirado en las banquetas.
La organización Ayudando Amigos denunció públicamente el envenenamiento de al menos cinco perros en distintas calles del municipio —Ocampo, Ánimas y Rayón—, un crimen que no solo afecta a los animales, sino que también representa un peligro para los niños y vecinos que caminan por la zona.
Con imágenes que rompieron el alma y la paciencia, los activistas exigieron que se castigue a los responsables y que se prohíba la venta de los químicos usados, ya que son altamente tóxicos y, según ellos, “se consiguen tan fácil como un kilo de azúcar en la tienda de la esquina”.
“Exigimos justicia y que se tomen medidas, ya que ni el Ministerio Público ni el Ayuntamiento nos han dado respuestas ni soluciones. La venta de este tipo de veneno es ilegal, al igual que la matanza de cualquier ser vivo”, señalaron los integrantes del grupo en redes sociales.
Mientras tanto, las autoridades municipales parecen seguir en modo “ya veremos”, y el problema sigue creciendo. Por eso, la organización pidió directamente la intervención del gobernador Ricardo Gallardo Cardona y de la senadora Ruth González Silva, para que alguien —por fin— le ponga atención al tema y no esperen a que la tragedia toque una puerta humana.
Los vecinos, por su parte, dicen que ya no pueden ni dejar salir a sus perros al sol, porque el miedo a que encuentren un “premio mortal” tirado en la calle los tiene con el corazón en la garganta.
Y es que, mientras los asesinos de lomitos andan sueltos, el municipio luce como un triste recordatorio de lo que pasa cuando la indiferencia es más venenosa que el tóxico mismo.
















