- El choque atmosférico perfecto
La devastadora tromba que golpeó a Ébano y parte de la Huasteca Potosina no fue producto de la casualidad. Especialistas en meteorología explicaron que este fenómeno se originó por una combinación extrema de calor, humedad e inestabilidad atmosférica, condiciones que convierten a la región en terreno propicio para tormentas severas.
Los expertos señalaron que la Huasteca Potosina acumuló temperaturas intensas durante el día, provocando que el aire cercano al suelo se calentara y ascendiera con gran fuerza. Al mismo tiempo, ingresó aire frío y húmedo proveniente del Golfo de México, generando un choque violento de masas de aire.
Ese fenómeno provocó la formación de enormes nubes de tormenta conocidas como cumulonimbus, capaces de desarrollar fuertes ráfagas de viento, granizadas y trombas terrestres.
Granizo con fuerza destructiva
Meteorólogos también explicaron que el granizo gigante reportado en municipios de la Huasteca Norte se formó debido a corrientes de aire extremadamente potentes dentro de la tormenta.
Las partículas de hielo permanecieron suspendidas durante largo tiempo dentro de las nubes, subiendo y bajando repetidamente mientras acumulaban capas de agua congelada. Cuando el peso se volvió demasiado grande, el granizo cayó con fuerza destructiva sobre viviendas, vehículos y cultivos agrícolas, dejando severos daños en la región.

















