Cansancio digital

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Desde mediados de los noventa, el mundo digital ha ido ocupando diversos aspectos de nuestras vidas, reemplazando medios y herramientas en unos pocos años. Quienes vivimos la transición recordamos el mundo antes de internet, mientras que las generaciones más recientes crecen en un entorno totalmente digital.
Pero la promesa del progreso no se cumplió de manera equitativa. Los avances que nos traían el futuro se llevaron nuestro arraigo local a cambio de una globalidad digital, se llevaron un mundo de texturas y sensaciones para dejarnos vidrio y plástico.
El relumbrón de la novedad se vuelve fastidio cuando vemos que la vida sucede en otros lados y siempre a través de una pantalla. El olor de los libros y periódicos, el enterarnos de los eventos cercanos, la música que te pertenece en lugar de aquella que solo rentas; poco a poco nos damos cuenta de lo que se fue con la revolución digital.
Desiertos de información
Los periódicos cerraron o dedicaron más espacio al panorama global que a su comunidad. Las estaciones de radio fueron devoradas por corporativos y las redes sociales persiguen el morbo de la nota roja y los escándalos de la farándula para sobrevivir en un mercado lleno de ruido.
Lo local ha quedado relegado al par de notas políticas de rigor y alguna otra que se cuela. En estos días resulta más fácil enterarse de una crisis en Irán que de un suceso en la colonia vecina.
Esta falta de noticias locales, más que un simple ataque a la nostalgia, es otro síntoma de la ruptura de nuestra comunidad. Al desaparecer los medios del barrio, no solo ignoramos el bache en la esquina o los problemas de seguridad. Perdemos el puente que conecta a los vecinos y mueve la economía de la zona.
El negocio de la cuadra y los proyectos vecinales se quedan mudos. Se ven obligados a rogar por atención en un internet global que está diseñado para ignorarlos por completo, compitiendo con compañías capaces de pagar fortunas por ocupar espacios en las redes.
Una solución, por extraño que suene, sería regresar a los medios físicos, pero con un giro del que platicaremos en dos semanas.

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