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Staff / El Mañana
Un doble juego macabro quedó al descubierto en territorio potosino, donde un sujeto asesinó a tres integrantes de una familia, los enterró clandestinamente en su propio domicilio y posteriormente acudió a denunciar su supuesta desaparición ante las autoridades ministeriales.
El municipio de Santa María del Río se encuentra conmocionado tras el esclarecimiento de un multihomicidio que movilizó a las corporaciones de procuración de justicia durante los últimos días del mes pasado y principios de agosto. Las investigaciones ministeriales dieron un giro radical al comprobar que el principal sospechoso de la agresión letal era el mismo individuo que había acudido a las instalaciones de la fiscalía para solicitar ayuda bajo el argumento de que sus seres queridos no localizables se habían marchado sin dejar rastro alguno.
De acuerdo con los datos recabados por los agentes operativos, el implicado perpetró los crímenes al interior de una finca localizada sobre la calle Hidalgo. En ese mismo espacio habitacional, el agresor abrió fosas clandestinas para ocultar los restos mortales de una mujer y dos hombres, intentando borrar todo rastro material de la agresión perpetrada contra las víctimas reportadas ausentes desde el pasado 28 de julio.
El entramado criminal comenzó a derrumbarse cuando los elementos de la Policía de Investigación implementaron operativos de búsqueda exhaustivos basados en los protocolos de localización. Al inspeccionar el inmueble señalado, los uniformados localizaron indicios sospechosos que motivaron una revisión minuciosa del patio, descubriendo los cuerpos sepultados de manera clandestina en el terreno posterior de la vivienda.
Ante el macabro hallazgo, peritos forenses acordonaron la zona para procesar la escena del crimen, recabar huellas dactilares y asegurar diversos indicios balísticos o punzocortantes que serán integrados a la carpeta de investigación correspondiente. Los restos humanos fueron trasladados de inmediato a las instalaciones especializadas de la fiscalía científica para realizarles la necropsia de ley y establecer con precisión científica las causas del fallecimiento.
Las indagatorias ministeriales establecieron que el imputado, quien mantenía un vínculo de parentesco con los agraviados, actuó con total premeditación al acudir a interponer una denuncia formal fingiendo desesperación y desconcierto. Con esta coartada fabricada, el sujeto pretendía desviar las líneas de investigación policiales y eludir la acción de la justicia, simulando ser una víctima más de la incertidumbre generada por la ausencia repentina del núcleo familiar. La captura del presunto responsable se concretó de manera inmediata tras cumplimentar los mandamientos judiciales derivados de las primeras diligencias de campo y gabinete. Las autoridades estatales continúan integrando los elementos de prueba necesarios para presentar al imputado ante un juez de control, garantizando que este reprobable suceso no quede impune y reciba el castigo ejemplar que demanda la sociedad potosina















