Foto: Especial
Lo que empezó como un reporte urgente por un hombre inconsciente sobre avenida Venustiano Carranza, al lado de un carrito de tamales, terminó siendo una escena digna de comedia urbana. Oficiales de Policía llegaron como primeros respondientes para atender lo que parecía una emergencia… pero el “paciente” simplemente estaba recuperándose de la fiesta.
Tras revisar sus signos vitales y confirmar que no tenía lesiones ni requería atención médica, el hombre despertó, se incorporó como si nada y se retiró tranquilamente con su carrito de tamales.
Así terminó el “operativo”: sin ambulancias, sin tragedia… y con la lección del día: los únicos que estaban realmente “al vapor”… eran los tamales y el tamalero, lo único que necesitaba eran unos chilaquiles bin picosos y una “birria” bien “muerta”, para conectarla.













