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Staff / El Mañana
Ciudadanos explotan por las pésimas condiciones de la Casa de la Cultura; aseguran que el edificio está parchado y rodeado de suciedad.
¡Menudo zafarrancho se armó en redes y entre la ciudadanía de Ciudad Valles! La mañana de este lunes, las autoridades culturales convocaron a las carreras a un evento en la llamada “Casa de la Cultura” rumbo al ingenio Plan de Ayala para anunciar unos talleres de huapango, pero la jugada les salió por la culata.
Lejos de aplaudir el curso, la gente pegó el grito en el cielo al ver las condiciones tan miserables en las que se encuentra el edificio.
El anuncio de los talleres para aprender técnicas de baile potosino, veracruzano y hasta arribeño quedó aplastado por la cruda realidad del recinto. El lugar está enclavado en una zona insalubre, rodeado de maleza crecida, pestilencia por un arroyo cercano y bañado en el polvo que dejan a su paso los tráileres cañeros que circulan a toda velocidad por el rumbo.
A pesar de que los organizadores salieron a lavarse las manos jurando que el edificio “ya fue rehabilitado” y que “no hay ningún riesgo” de que se le caiga en la cabeza a los bailarines, las imágenes no mienten. Rejas oxidadas, parches en la fachada y pisos llenos de lodo es lo único que ofrece este espacio que de “Casa de la Cultura” nomás tiene el nombre escrito en la pared.
La queja ciudadana subió de tono al comparar este tugurio con recintos culturales de otros estados y municipios de la región, donde presumen escenarios de lujo con duela, auditorios para miles de asistentes y fachadas señoriales. La raza de Valles exige saber a dónde van a dar los recursos, pues consideran una falta de respeto que a los talentos locales los manden a ensayar a un sitio tan abandonado.
Hasta el momento, la inconformidad sigue creciendo entre los vecinos y grupos de danza, quienes piden que dejen de colgarse medallitas con eventos improvisados y se pongan a remodelar en serio las instalaciones. El folclor huasteco merece respeto y un lugar digno, no un edificio olvidado que da más lástima que orgullo.















