Staff / El Mañana
- Las autoridades le cayeron a un antiguo antro del bulevar a El Refugio, donde en lugar de buena música encontraron vehículos presuntamente robados; dicen que el nido era de una abogada en fuga.
¡Ay, dolor, ya me volviste a dar! Las luces de la fiesta se apagaron hace tiempo, pero el movimiento clandestino seguía con todo el ritmo en Ciudad Fernández.
Elementos de la Fiscalía General del Estado y agentes de Seguridad Pública se pusieron el traje de aguafiestas e irrumpieron con todo el peso de la ley en un inmueble ubicado sobre el bulevar que conduce hacia el ejido de El Refugio, casi en el entronque con la calle Morelos.
¿El motivo de la visita? No fue para pedir una pieza de baile, sino para recuperar un lote de vehículos presuntamente robados que tenían ahí bien guardaditos.
Resulta que el local, que en sus años de gloria operaba como un concurrido antro nocturno en pleno Ciudad Fernández, cambió drásticamente de giro comercial y se convirtió en una especie de “cueva de Alí Babá” sobre ruedas.
Los agentes de investigación incursionaron en la propiedad y se toparon de frente con las unidades automotrices bajo sospecha.
Aunque las autoridades han guardado un misticismo total y todavía no sueltan la sopa en un informe oficial sobre cuántos carros recuperaron o si hubo algún detenido con las manos en el volante, el avispero ya se alborotó por completo.
Pero espérense, que el chisme se pone más jugoso que una michelada bien fría. En el bajo mundo de los tribunales ya trascendió fuertemente que el inmueble le pertenece a una conocida licenciada que actualmente se encuentra en calidad de prófuga de la justicia.
Las malas lenguas aseguran que las paredes de ese exantro no solo guardaban carros de dudosa procedencia, sino que también servían como búnker donde se reunían varios abogados litigantes —e incluso personajes de la defensoría de oficio— para planear conspiraciones legales que solo ellos entendían.
Todo ese misterio judicial tendrá que salir a la luz muy pronto en la carpeta de investigación. ¡Vaya fichitas!


















