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Las intensas lluvias registradas en la zona metropolitana de San Luis Potosí han dejado un escenario que contradice la percepción de que toda tormenta representa una buena noticia para la ciudad. Aunque recientemente el alcalde de la capital, Enrique Galindo Ceballos, celebró las precipitaciones al considerar que traerían beneficios, la Comisión Estatal del Agua (CEA) sostuvo que la realidad es distinta, las tormentas están provocando más afectaciones urbanas que ganancias para el almacenamiento de agua.

El director general de la CEA, Pascual Martínez Sánchez, explicó que las precipitaciones registradas durante los últimos días se caracterizan por ser de corta duración y alta intensidad, por lo que el agua escurre rápidamente hacia la infraestructura pluvial sin alcanzar una captación importante en los embalses.
“Este tipo de precipitaciones son de corta duración y alta intensidad, por lo que provocan principalmente inundaciones y encharcamientos en vialidades, sin aportar beneficios importantes para la captación de agua en los embalses”, puntualizó.
La declaración representa un contraste con el optimismo expresado por el alcalde, ya que, mientras la ciudad enfrentó calles inundadas, vehículos varados y severas complicaciones para la movilidad, las principales presas prácticamente no modificaron sus niveles de almacenamiento.
CIFRAS: De acuerdo con la CEA, la presa El Peaje permanece al 83 por ciento de su capacidad; San José al 86 por ciento; El Potosino al 70 por ciento, mientras que La Lajilla y La Muñeca se mantienen al 96 por ciento, sin incrementos relevantes derivados de la tormenta del pasado domingo.
El funcionario aclaró que actualmente ninguna presa representa un riesgo y que cualquier eventual desfogue se determina de manera coordinada entre la CEA, la Coordinación Estatal de Protección Civil, la XII Zona Militar y los municipios involucrados.
Asimismo, reiteró el llamado a la población para evitar ingresar al bulevar Río Santiago durante las lluvias, al advertir que “una vez iniciadas las precipitaciones, el cauce puede llenarse en aproximadamente 20 minutos debido al escurrimiento proveniente de los colectores pluviales”, situación que representa un riesgo para automovilistas y peatones.
Así, el saldo de cada tormenta vuelve a evidenciar un problema de fondo, la ciudad resiente inundaciones, afectaciones a la movilidad y daños urbanos, mientras el agua que cae se pierde en escurrimientos y no se traduce en una recuperación significativa de las reservas que abastecen a la población.

















