- El incendio ha consumido cientos de hectáreas de vegetación en la región
Staff/El Mañana
Es un hecho que la colilla de un cigarro arrojado a orillas de un camino, o una quema agrícola descontrolada desaten un infierno más ardiente que los relatados por Dante Alighieri en la Divina Comedia y hoy, la sierra de Francia Chica arde en llamas.
Cesar Rocha lo sabe. Acostumbrado al intenso calor que siempre trata de abrazarlo, quemarle los ojos y rendirlo ante él, no se pregunta quién causó este infierno en la sierra de la comunidad Francia Chica en el municipio de Ciudad del Maíz. Lo que se pregunta, mientras sube en burro a la zona de riesgo, es si hoy la suerte también lo regresará al campamento con vida.

Son las 5 de la mañana en el campamento ubicado en la comunidad de Francia Chica, en el municipio de Ciudad Fernández, donde diversos grupos de brigadistas la Comisión Nacional Forestal, elementos de Protección Civil del Estado, del Ejército Mexicano y autoridades municipales combaten este incendio desde el pasado miércoles 11 de marzo, César y varios brigadistas se enfilan hacia la sierra en dicha comunidad, donde el fuego ha devorado más de 300 hectáreas de árboles y matorrales, ahuyentando a la fauna del lugar.
Combatir un incendio forestal no es tarea fácil, hay que saberle, los años y la práctica te dan experiencia y así lo sigue demostrando, César Manuel Rocha Morena alias “El Chícharo”, quién desde el pasado miércoles 11 de marzo forma parte de las intensas labores emprendidas por personal de los tres órdenes de gobierno para extinguir el fuego en la sierra de la comunidad de Francia Chica, perteneciente a Ciudad del Maíz, en el estado de San Luis Potosí.

Rocha Moreno, complementa un cuerpo de 120 elementos combatientes que realizan acciones de apaga fuego; la jornada inicia todos los días a las 5:00 de la mañana y concluye a las 8:00 de la noche aproximadamente, evidentemente hay periodos de descanso obligatorio y también la tradicional hora de lonche, comida y cena para cargar energías, de lo contrario hay riesgos de desmayos, pero el común denominador es sacar fuerzas de flaqueza para que el intenso fuego no avance causando daños al ecosistema.
Para estar en la sierra de Francia Chica hay que ser valiente. De entrada, se tiene estimado que para llegar al epicentro del incendio son tres horas de camino, incluso el traslado se ha realizado a bordo de equinos, se trata de una topografía realmente complicada.
Las llamas infernales se combinan con el calor de la región, se estima que la temperatura en estos días ha llegado a los 30 grados centígrados. Con humedad relativa por la mañana de 60 por ciento y un 30 por ciento al mediodía y también hay que aprender a lidiar con la presencia del viento, de 15 a 20 kilómetros por hora y rachas de 30 hasta 60 kilómetros por hora; el dios Eolo ha hecho de las suyas y ha sido factor para que se consuman hectáreas y hectáreas de vegetación.

Las herramientas y equipo de protección son parte indispensable, el personal participante recurre al uso de motosierras, sopladoras, rastrillos, machetes, escobas metálicas y mucho valor. Todos en silencio, sofocan las brasas. Acaso se oyen gritos para dar indicaciones y saberse ubicados. El calor pega duro en el rostro, orilla a los brigadistas entrecerrar los ojos, el calor suelta el moco, y el instinto de sobrevivir a una dura jornada de trabajo es una inyección de adrenalina eficiente.
Para la integridad está lo que le llaman aramida nomex, algodón, casco forestal, gogles, guantes de piel y bota de seguridad sin casquillo, esto es esencial para que no haya daños físicos.
Con base a su experiencia y profesionalismo de toda una vida, “Chícharo”, encabeza el puesto de mando, donde hay ambulancia y un puesto de enfermería por si acaso. “Chícharo” dirige las acciones, da explicaciones detalladas antes de iniciar cualquier acción y aunque siente pasión por combatir incendios, se pregunta cuántos días más tendrá que subir a la sierra a sofocar el círculo de Dante.


















