CINECLUBES: VIVEN NUEVO AUGE

🔊 Escuchar esta nota informativa:

Agencia Reforma

monterrey, NL 29 agosto 2026.- El cineclubismo resurge en Monterrey y crea nuevas comunidades de cinéfilos que buscan compartir películas, opiniones y experiencias

El resurgimiento

El cineclubismo ha resurgido en Monterrey, ahora en cafeterías, bares y espacios culturales.

Los cinéfilos regios han encontrado algo valioso en reunirse para disfrutar una película e intercambiar opiniones con otros aficionados.

“Este auge demuestra que la gente necesita estar en contacto con otros; no va por el lado de hacer una relación más allá de la amistad, sino de encontrar afinidad”, señala Jesús Torres -conocido como El Gato Raro-, autor del libro Historias que no serán filmadas.

Cineclubismo en Nuevo León (Matarife, 2023).

Los cineclubes, refiere, tienen como premisa básica la creación de comunidad.

“Apuesta más por el trato humano: hay alguien que pone la película, te saluda, te da la bienvenida y, después, hay un diálogo sobre esto; un humano es el que te recibe y el que te despide.

“La evolución de la exhibición en cadena ha llevado a que, a veces, ni siquiera hay alguien que te checa el boleto, sino que vas directo a una aplicación para entrar”.

El renacimiento ocurre pese a las plataformas de streaming y a la permanencia del cine tradicional.

Para Torres, estas aplicaciones dependen del algoritmo, lo que condiciona el catálogo del usuario.

“Las plataformas tienen un gran acervo, pero no quien las acomode”, dice.

“La Inteligencia Artificial ordena, dependiendo del algoritmo, lo que tú crees que verás y así te ofrece (películas).

“En los cineclubes hay un curador o programador que, con mucha emoción, diseñó un sitio de películas a las que tú asistes”.

Este tipo de exhibición está salvando al cine, agrega, por su accesibilidad: la entrada suele ser gratuita.

Si tuviera que determinar una época de oro para el cineclubismo en la entidad, el crítico de cine y literatura Genaro Saúl Reyes elegiría la segunda mitad de los años 70 y principios de los 80.

“Porque teníamos los sábados el cineclub de la Alianza Francesa y el del Centro Cultural Alemán”, recuerda.

“Y los domingos, estábamos, por ejemplo, a las 3 de la tarde en el cineclub de la Universidad

Regiomontana en Plaza Fátima; a las 5 (de la tarde) estábamos en el de la UDEM, que estaba en Pino Suárez, entre Hidalgo y Ocampo, y a las siete (de la noche) en el Aula Magna (del Colegio Civil)”.

Ahí aprendió lo que luego aplicó en los cineclubes de la Casa de la Cultura de Nuevo León y la Biblioteca Fray Servando Teresa de Mier.

“Los cineclubes deben ser un espacio de cuestionamiento”, señala. “Hay esa idea de incitarnos a la reflexión, pero no sobre la película solamente, sino sobre un tema.

“Creo que un cineclub es pensar en el contexto en el que está inmerso esa película, en el momento de su realización y en el momento de su exhibición”.

La nueva ruta de los cineclubes pasa por espacios liderados por jóvenes entusiastas del séptimo arte.

Estos son algunos:

Gargantúa

Este cineclub se realiza desde hace 22 años en Gargantúa, sobre las calles Mariano Escobedo y Carlos Salazar, en el Centro de Monterrey.

Lo coordina José Pablo Acevedo, de 35 años, quien fue estudiante de cine de Alejandro Martínez, fundador del cineclub.

Durante el último semestre del año colaborará por tercera ocasión con Ambulante, organización nacional que promueve el cine documental.

También tuvo una alianza con Mic Género, por lo que se proyectaron cortometrajes como Las Voces del Despeñadero y Último Round.

Las funciones son los martes, a las 20:00 horas, y ha cobrado mayor interés de un tiempo a esta parte.

“La audiencia de nosotros son una comunidad de jubilados, pero también va gente joven que les atrae explorar un cine no tradicional, porque nosotros tratamos de proyectar cine alternativo e independiente”, señala José Pablo.

“Creo que este cineclub les atrae porque las películas no las podrán encontrar en cualquier plataforma”.

La Rienda

Xóchitl Alemán y Emmanuel Sandoval, de 26 años y egresados de cine de la UDEM, concibieron este proyecto itinerante, beneficiario del Programa Focine, que apoya al cine mexicano.

Buscan espacios pequeños para exhibir películas “alternativas”, fuera de las grandes salas. Entre sus sedes están Bruma, Liminal, el Parque Libertad y la UDEM.

“Esto nos permite llegar a públicos

distintos y programar cosas distintas”, dice Emmanuel.

“No tener un público fijo siempre, a diferencia de otros lugares que sí están establecidos, nos permite un día tener cine infantil, porque iremos a una escuela, o al otro día exhibir algún documental sobre el cuidado del medio ambiente porque iremos a Allende o Montemorelos”.

Ayer visitaron la Esfera Cultural de García y el próximo viernes proyectarán el documental animado Home Is Somewhere Else, en la Esfera de El Carmen, y dialogarán sobre migración en el noreste.

Sus actividades se organizan por ciclos. Fechas y sedes: @larienda.cine.

Punto y Cine

Diego de la Rosa, Ángel Fernández y Ricardo Vargas, de 20, 25 y 27 años, respectivamente, fundaron este cineclub, con sede en Punto y Coma, en Avenida Garza Sada 275, en la Colonia Caracol.

Celebrarán su primer aniversario en noviembre y dicen contar con una comunidad online de 300 espectadores, que colaboran en la elección de películas.

Con funciones los miércoles y un día del fin de semana, buscan un punto medio entre el cine comercial y el de culto: lo mismo programan Macario que La Isla Siniestra.

“Lo que hemos logrado con este cineclub es que conviven tanto personas experimentadas en el cine o la que por primera vez ve una película, y eso enriquece mucho”, indica Diego.

“Creo que la gente está buscando una conexión, de cierta forma, más real”.

Videoclub Presenta

Andrea Viteri y Anakaren Silva, ambas de 27 años y amigas desde la prepa, fundaron este cineclub hace un par de años.

Al inicio tuvo su sede cerca del Mercado Juárez, hasta que un incendio las obligó a cambiar de lugar.

“Íbamos a cumplir justo un año de ya estar activas con actividades, pero estuvimos primero unos meses antes preparando la sala, porque tuvimos que ponerle clima, instalar el cañón del proyector y otras cositas”, relata Anakaren.

“Tuvimos que salir de ahí, a causa de un siniestro que hubo y, desde entonces, el cineclub ha sido itinerante; nuestra intención sí es volver a rentar un espacio y tener algo fijo”.

Ahora realizan funciones al menos una vez al mes y alternan con fiestas y mercaditos en espacios culturales.

Algunos títulos que han proyectado son Mi pecho está lleno de centellas y Tamara La Catarina.

Shares