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Más de un centenar de derechohabientes quedaron varados por horas sin atención en la Unidad 47 del IMSS, tras saturación y fallas en la coordinación médica.
Staff / El Mañana
La saturación dejó de ser episodio aislado para convertirse en rutina dentro del Instituto Mexicano del Seguro Social. Ahora fue la Clínica 47 del IMSS la que quedó rebasada por su propia desorganización.
Desde las 7:00 y 8:00 de la mañana, más de un centenar de derechohabientes permanecieron atrapados en el área de Unifila sin recibir atención. El problema se agravó cuando el área de Urgencias comenzó a canalizar pacientes hacia consulta externa sin una estrategia clara, saturando la coordinación médica y paralizando el flujo del servicio.

Adultos mayores sentados en el suelo, madres con menores en brazos y personas provenientes de comunidades lejanas esperaron durante horas sin información precisa. La incertidumbre pronto se transformó en enojo y, en algunos casos, en lágrimas.
Los usuarios exigieron respuestas y cuestionaron la capacidad del instituto para garantizar atención digna y oportuna. Mientras el reloj avanzaba, la sensación era la misma: nadie daba la cara.
En la Clínica 47 no falló el diagnóstico médico; falló la gestión. Y cuando la burocracia pesa más que la urgencia, el sistema termina colapsando frente a quienes más lo necesitan.
















