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Ciudad de México 27 agosto 2026.- Si México pierde el grado de inversión, es decir, si las agencias degradan la calificación de la deuda del País a grado especulativo o “bono chatarra”, los usuarios podrían enfrentar créditos más caros o condiciones de otorgamiento más estrictas, de acuerdo con especialistas.
Esto podría traducirse en mayores tasas de interés en préstamos personales, tarjetas, autos o vivienda, y también podría disminuir la disponibilidad de crédito, indicó Jaime Álvarez, vicepresidente de Inversiones de Skandia México.
Además, la pérdida de grado de inversión (que no significaría una crisis inmediata, pero sí aumentaría la percepción de riesgo sobre México) podría generar volatilidad en el peso y en las inversiones financieras.
“(Los créditos y las hipotecas) podrían encarecerse, aunque no necesariamente de forma inmediata ni automática. Si aumenta el riesgo percibido de México, los bancos podrían enfrentar mayores costos de fondeo y trasladar parte de ello a sus clientes.
“El efecto dependería también de la evolución de las tasas internas que defina Banco de México (Banxico). Los inversionistas probablemente exigirían mayores rendimientos para prestarle al País, elevando su costo de financiamiento. Con el tiempo, esto podría traducirse en menor inversión, menor crecimiento y condiciones financieras más restrictivas”, explicó Álvarez en una consulta sobre el tema.
Las pequeñas y medianas empresas (Pymes) podrían enfrentar un doble golpe: créditos más caros y menor disponibilidad de financiamiento, consideró el analista.
“Esto dificultaría obtener recursos para comprar financiar capital de trabajo. Las empresas pequeñas suelen ser especialmente sensibles al costo y disponibilidad del crédito”, indicó.
Actualmente, México tiene una calificación de BBB-, si se la bajan perdería el grado de inversión, empezaría a cotizar como bono especulativo y México se percibiría como un País más riesgoso.
Luis Gonzalí, VP y codirector de Inversiones en Franklin Templeton México, explicó que la calificación crediticia que reportan las calificadoras es para inversionistas globales en moneda extranjera.
De modo que la calificación global de México de su deuda en dólares es BBB-, pero no la de un Cete, bono, Udibono o Bonde, pues éstos tienen una calificación crediticia local, no global.
“Entonces, si México pierde el grado de inversión, lo que va a pasar es que la deuda de México denominada en moneda extranjera particularmente se va a percibir más riesgosa y por lo tanto le van a pedir más tasa y por lo tanto que el gobierno se endeude en dólares o que el gobierno pida prestado en dólares, va a ser más costoso.
“Funciona en menor medida para la deuda local o la deuda emitida en pesos, sobre todo, porque la mayoría de los tenedores de deuda local, la deuda en pesos, es el mercado local, entonces al final del día para una Afore, para una inversión institucional e incluso para quien mete su dinero a Cetes Directo no debería tener afectación porque al final del día el gobierno mexicano sigue siendo un papel AAA, se vuelve más caro invertir, pedir prestado, pero no necesariamente pesos”, abundó Gonzalí.















