- Abandonó su unidad y huyó del lugar mientras las víctimas quedaron con el susto y los daños
Foto: especial
CARRETERA A PEÑASCO, S.L.P.— Una borrachera al volante se convirtió en caos vehicular. El conductor en estado de ebriedad se estampó con varios carros en plena carretera a Peñasco, dejó los cristales volando, huyó del sitio como si nada y ahora nadie lo encuentra.
El impacto fue brutal: automóviles destrozados, metal retorcido, gente gritando. Y mientras las víctimas llamaban al 911, el agresor ya estaba lejos, desaparecido. ¿Y las autoridades? Pues a levantar partes y ver quién responde por el desmadre.

Los testigos -que todavía tiemblan- señalaron que el tipo iba zigzagueando, alzó polvo, rebasó líneas de seguridad y acabó provocando el choque. Cuando el eco del impacto se apagó, él ya no estaba. Así de simple.
Todo ocurrió sobre la Carretera a Peñasco, frente a los condominios Villa Esperanza.
Ahora los afectados reclaman justicia: que lo encuentren, que pague los daños, que sirva de ejemplo. Porque manejar ebrio no es “error de noche”, es riesgo de muerte. Y para la próxima, la carretera exige respeto -y vigilancia-.
















