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Staff / El Mañana
El sistema penitenciario estatal reporta avances significativos en la capacitación laboral, educación y salud para garantizar una reintegración efectiva a la sociedad.
La transformación del sistema penitenciario en territorio potosino ha dejado atrás los esquezas tradicionales de mera reclusión para apostar de manera firme por esquemas integrales que devuelven la dignidad y ofrecen herramientas reales de desarrollo a quienes purgitan una sentencia.
Durante las evaluaciones del reciente periodo administrativo, las autoridades encargadas de la seguridad pública destacaron que la base del modelo actual descansa sobre pilares fundamentales como el trabajo remunerado, la salud integral, la educación formal y la práctica deportiva constante.
Un claro ejemplo de este impacto operativo es la incorporación de más de mil 400 personas privadas de la libertad a esquemas de producción laboral remunerada, permitiéndoles generar ingresos económicos propios y adquirir experiencia útil para su futuro laboral en libertad.
En el plano educativo y de especialización técnica, los talleres coordinados con instituciones de capacitación han beneficiado a sectores numerosos con cursos prácticos en áreas de alta demanda como gastronomía, mantenimiento industrial, cuidado personal y elaboración de artesanías regionales.
Asimismo, la vertiente académica ha permitido que más de un millar de internos participen en programas de alfabetización y regularización escolar, culminando este proceso con la entrega formal de certificados oficiales de primaria y secundaria avalados por las autoridades educativas.
Para garantizar el bienestar físico de la población penitenciaria, se otorgaron decenas de miles de consultas y servicios médicos especializados, complementados con torneos y dinámicas recreativas donde participan masivamente los internos para fomentar la cohesión social interna.
Con estas acciones continuas, la administración estatal consolida una política de reinserción con enfoque humanista, demostrando que la verdadera seguridad se construye brindando segundas oportunidades y reconstruyendo el tejido social desde el interior de los centros de reinserción.
















