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- La icónica plaza de Cedral reúne a destacadas figuras taurinas.
En Cedral, la historia parece entrar al ruedo cada mes de agosto. Entre piedra laja, cuartones y el ambiente de fiesta que envuelve al municipio, la Plaza de Toros Frascuelo conserva una tradición que comenzó hace más de dos siglos, cuando en 1793 terminó de construirse como un corral de manejo para el ganado de la hacienda La Purísima, vinculada al procesamiento de minerales provenientes de Real de Catorce.
Con el paso del tiempo, aquel antiguo espacio ganadero adquirió una identidad propia. En 1898, los hermanos Antonio y Miguel Azcona Bárcena invitaron a lidiar ganado al célebre matador español Salvador Sánchez, conocido como “Frascuelo”, y desde entonces el coso adoptó oficialmente el nombre que conserva hasta nuestros días. Así, la plaza quedó ligada no solamente a la historia de Cedral, sino también a una figura emblemática de la tauromaquia española.
Su arquitectura mantiene el carácter sobrio de las antiguas construcciones de la región, con materiales endémicos como la piedra laja y el cuartón. El ruedo tiene un diámetro de 40.9 metros y el recinto puede recibir alrededor de 4 mil 50 aficionados, que cada temporada llegan para vivir una fiesta donde el sonido de la música, el ambiente de la plaza y la expectación ante la salida del toro forman parte de un ritual transmitido de generación en generación.
Una de las expresiones más características es La Cedralada, celebración que incluye la suelta de vaquillas por calles cercanas a la plaza antes de las funciones principales. La actividad forma parte del ambiente festivo que convierte al municipio en punto de encuentro para aficionados y visitantes, reforzando el carácter popular de las fiestas taurinas de Cedral.
Por sus antecedentes, su arquitectura y la afición que la rodea, la Frascuelo se ha convertido en un escenario codiciado para figuras del toreo nacional e internacional. Por este ruedo han pasado nombres como el español Antonio Ferrera, reconocido por su oficio, madurez y firmeza; el rejoneador mexicano Tarik Othón, quien ha conquistado al público con su vistoso toreo a caballo; y Leo Valadez, uno de los consentidos de la afición cedralense, donde ha conseguido salir a hombros tras faenas de gran variedad.
También han dejado su huella Luis David Adame, quien ha llevado su tauromaquia a plazas de gran relevancia internacional; Diego San Román, reconocido por su valor sereno y su toreo de cercanías; Héctor Gutiérrez, protagonista de noches de toreo intenso ante el serio ganado que caracteriza a este municipio; y Bruno Aloi, joven capitalino considerado una de las promesas de la nueva generación, quien ha conseguido triunfos importantes y la salida por la puerta grande.
La importancia de la Frascuelo, sin embargo, va más allá de los nombres inscritos en sus carteles. El coso forma parte del paisaje histórico de Cedral y de una región marcada por las antiguas haciendas de beneficio mineral, entre ellas La Purísima, Guayulera, Concepción, San Gabriel y San Pablo. Su permanencia permite observar cómo distintas etapas de la historia regional, la minería, la ganadería, las haciendas y la tauromaquia, terminaron encontrándose en un mismo espacio.
1793: Año de finalización de la construcción original como corral de manejo ganadero.















