-Claudia Sheinbaum ha señalado que se analiza esta técnica,con el argumento de un bajo impacto ambiental.
Staff/ El Mañana
La posible reactivación del fracking en San Luis Potosí encendió alertas en la Huasteca, ante su impacto en el medio ambiente y la vida comunitaria. El Plan Estratégico 2025-2035 de Petróleos Mexicanos contempla la explotación de yacimientos no convencionales, lo que implicaría el uso de fracturación hidráulica en la región.
Desde el Gobierno Federal, la presidenta Claudia Sheinbaum ha señalado que se analiza esta técnica bajo un enfoque de bajo impacto ambiental para fortalecer la soberanía energética en gas natural. Sin embargo, esta postura ha generado rechazo entre comunidades indígenas náhuatl y tének, quienes el pasado 8 de marzo de 2026 se declararon territorio libre de fracking.
En el ámbito estatal, el gobernador Ricardo Gallardo Cardona ha reiterado que no se permitirá esta práctica en la Huasteca, en congruencia con una política ambiental que prioriza la conservación y el desarrollo sostenible.
El Congreso local también ha impulsado acciones para frenar el fracking, incluyendo exhortos a la Secretaría de Energía para respetar la decisión de los pueblos originarios y garantizar su derecho a la consulta.
Especialistas y organizaciones como la Alianza Mexicana contra el Fracking advierten que esta técnica podría agravar la crisis hídrica al requerir grandes volúmenes de agua y contaminar acuíferos, además de generar tensiones sociales por posibles afectaciones territoriales.
Mientras el Gobierno Federal busca reducir la dependencia energética, en la Huasteca potosina persiste la defensa del territorio, en un contexto donde el equilibrio ambiental y la autonomía indígena se colocan en el centro del debate.

















