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Staff / El Mañana
El veterano actor de Hollywood rompe el silencio tras la ola de ataques por trabajar con un polemista conservador.
Se nos armó la gorda en las redes sociales y el legendario “Machete” tuvo que salir a repartir tajadas, pero esta vez de explicaciones, para apagar un fuego que amenazaba con quemar su reputación entre la raza latina. El bravucón preferido del cine, Danny Trejo, se metió en camisa de once varas al confirmarse su participación en un proyecto cinematográfico que puso a rabiar a sus más fieles seguidores.
Resulta que al buen Danny, a sus 82 años bien vividos, se le ocurrió aceptar un papel en la cinta Pawn Shop, una producción de la empresa del polémico comentarista conservador Ben Shapiro. El problema no es que actúe, sino que la historia mete las narices en la espinosa labor del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), tocando fibras sumamente sensibles para la comunidad hispana.
Las alarmas se encendieron porque la película se desarrolla en medio de la tensión vivida en Minneapolis tras el trágico tiroteo donde agentes de migración le quitaron la vida a Renee Good. La fanaticada no perdonó que el icono del orgullo chicano prestara su imagen para una historia que muchos consideran propaganda a favor de la migración dura.
Ante la lluvia de jitomatazos y críticas mordaces en su perfil, el veterano de cintas como Del crepúsculo al amanecer no se quedó de brazos cruzados y agarró el teléfono para publicar un contundente mensaje. Con la frente en alto, el histrión intentó calmar las aguas asegurando que su corazón sigue estando del lado de la raza y que jamás apoyaría a “la migra”.
“Soy un mexicano orgulloso que siempre ha apoyado y apoyará a mi comunidad”, soltó sin rodeos el famoso artista para desmarcarse por completo del organismo migratorio estadounidense. Además, les recordó a los criticones que su oficio es simplemente actuar y que aceptar un trabajo no significa que comparta la ideología de los dueños del billete detrás de las cámaras.
Como era de esperarse, la polémica dividió el gallinero en las plataformas digitales entre los que lo acusan de vendido por billetes y los que defienden su derecho a chambear. Mientras unos le recriminaban no haber rechazado el guión, otros salieron al rescate bromeando con que a su edad el señor solo necesitaba un pretexto para salir de casa y mantenerse activo.
Al final del día, la controversia deja claro que en Hollywood el chisme no perdona edades ni trayectorias consagradas cuando se toca la fibra migrante. Trejo prefirió poner los puntos sobre las i para no perder el cariño del público hispano, dejando la moneda en el aire sobre si la taquilla le perdonará este tropiezo en la farándula gringa.

















