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Staff / El Mañana
En Santa María del Río, la línea entre servicio público y emprendimiento volvió a difuminarse. David Osiris Díaz Hernández, hijo de la alcaldesa y actual director del DIF municipal, promovió desde sus redes personales la venta de calentadores solares y tinacos lo que desató críticas por el evidente cruce entre lo institucional… y lo comercial.
La publicación, con precios, contacto directo y la promesa de no pedir documentación, levantó más de una ceja: ¿se trata de apoyo social o de venta directa? La duda no es menor tratándose de quien encabeza una dependencia enfocada precisamente en asistencia a sectores vulnerables.

En la conversación pública, el tema no tardó en escalar. A la promoción se sigue sumando los señalamientos sobre presiones internas para asistir a actos políticos vinculados a Morena, donde —según versiones— personal habría sido convocado “de manera obligatoria” para fortalecer la imagen del “alcaldito”.
Así, entre calentadores, redes sociales y mítines, el caso abre una pregunta incómoda: cuando el funcionario vende, promueve y hace política al mismo tiempo, ¿quién separa el negocio del cargo?
Por ahora no hay postura oficial, pero el ruido crece… y no precisamente por la energía solar.
















