Staff / El Mañana
- ¡Ay, mi gente, la ley se puso ruda y parece que a algunos todavía no les cae el veinte!
Resulta que en lo que va de este 2026, ya se acumularon cuatro denuncias penales por el delito de extorsión, y los acusados son nada más y nada menos que cuatro internos y una mujer que iba de visita a un centro penitenciario.
¡Así como lo leen! Todo por andar queriendo meter o usar teléfonos celulares donde está estrictamente prohibido.
El jefazo de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), Jesús Juárez Hernández, soltó la sopa y explicó que estas acusaciones no son ninguna jugarreta, sino que están bien fundamentadas en las recientes reformas que le hicieron al Código Penal del Estado.
Con estas nuevas reglas, cualquier reo, custodio o persona de la calle que vaya de visita y lo rasuren con un teléfono móvil tras las rejas, va directo a que le abran un proceso formal por extorsión. ¡Sobre aviso no hay engaño!
“Celular que se detecta dentro de cualquier centro, es motivo del inicio de una carpeta de investigación por extorsión”, advirtió el funcionario con tono firme para que a nadie se le ocurra jugarle al vivo.
Aunque el secretario aseguró que lo que han decomisado hasta ahora “no enciende las alertas” porque se trata de los típicos objetos prohibidos, prefirió guardarse el misterio y no dio santo y seña de qué otras cositas les han cachado en las revisiones.
Para que vean que la cosa va en serio y no van a aflojar las tuercas, Juárez Hernández remató diciendo que, por orden de la Mesa de Paz y Seguridad, se están aventando operativos sorpresa cuando menos una vez al mes en cada penal del estado.
Estas inspecciones ya se volvieron el pan de cada día desde finales del año pasado, así que la vigilancia está con lupa para limpiar los centros de raíz.
¡A ver si así ya le van midiendo el agua a los camotes!

















