- Viajar a la capital es la única opción.
Staff/El Mañana
A más de un año de la despenalización del aborto en San Luis Potosí, la región de Rioverde se ha convertido en el símbolo de la exclusión operativa. Aunque la ley protege la Interrupción Legal del Embarazo (ILE) hasta las 12 semanas, para las habitantes de la zona Media, ejercer este derecho implica una travesía logística y económica. La falta de infraestructura local y la persistente objeción de conciencia del personal médico en los servicios de salud regionales obligan a las mujeres a trasladarse hasta la capital potosina, transformando un derecho gratuito en un gasto insostenible de transporte y hospedaje.
Nuria Serrano, del colectivo ILE, destaca que gran parte de la demanda de servicios proviene precisamente de Rioverde. Sin embargo, al no contar con unidades capacitadas en su propio municipio, las usuarias terminan en el Hospital del Niño y la Mujer en la capital, saturando los servicios centrales mientras la periferia queda desatendida. Durante el primer año de vigencia, el sistema estatal y el IMSS apenas sumaron poco más de 200 procedimientos, una cifra que evidencia la desconexión con las necesidades de la zona Media. La exigencia de las activistas es contundente: Rioverde no puede seguir siendo una zona de silencio médico; se requiere capacitación urgente y descentralización real para que la justicia reproductiva no se detenga en los límites de la zona metropolitana.














