Agencia Reforma
(Otra), Estados Unidos 9 marzo 2026.- Las exportaciones de petróleo de Irán se estancarían y la producción se reduciría a la mitad si Estados Unidos e Israel tomaran su puerto en la isla de Kharg, lo que provocaría nuevos ataques de Teherán contra la infraestructura petrolera regional, aseguró JP Morgan en una nota.
Axios informó el 7 de marzo que el Gobierno estadounidense había debatido la toma de la isla, a unos 30 kilómetros de la costa iraní en el Golfo y que procesa el 90% de sus exportaciones de crudo.
Irán, el tercer mayor productor de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), bombea alrededor del 4,5 porciento del suministro mundial de petróleo, con una producción de unos 3,3 millones de barriles diarios de crudo, más 1,3 millones de barriles diarios de condensado y otros líquidos.
A poco más de una semana del inicio de la guerra de Estados Unidos contra Irán, la crisis más grave en los mercados energéticos desde la década de 1970 está afectando a la economía mundial.
El tráfico de petróleo se redujo al mínimo, los productores más grandes de Irak comenzaron a quedarse sin lugares de almacenamiento por la incapacidad de exportar el crudo a los mercados mundiales y el país redujo su producción en más de dos tercios.
La interrupción ya ha ocasionado un aumento en los precios de la gasolina y el diésel en las gasolineras, así como costos de endeudamiento más altos para el Gobierno de Estados Unidos.
Los futuros del crudo estadounidense se dispararon un 36% la semana pasada, su mayor alza desde la década de 1980 y los precios se elevaron más en un solo día que desde su recuperación de la crisis pandémica de 2020.
El sábado, la Compañía Nacional de Petróleo de Abu Dabi informó que también estaba reduciendo la producción para evitar el desbordamiento de los tanques.
Minetras tanto China cuenta con una enorme reserva, suficiente para cubrir 200 días de importaciones, si los precios del crudo alcanzan máximos históricos de 150 dólares por barril y Arabia Saudita construyó un oleoducto hasta su costa occidental, que ha activado para gestionar algunas ventas a través del Mar Rojo.
El estrecho de Ormuz no está oficialmente cerrado físicamente, el domingo, más de mil barcosesperaban para cruzar, con sus temerosos de ser atacados tras las amanezas iraníes.
Se estima que si se continúa negando el paso por el estrecho, la producción diaria en la región se vería en la necesidad de disminuir en más de cuatro millones de barriles. Y a finales marzo la disminución alcanzaría una décima parte de la demanda mundial.
El secretario de Energía de Estados Unidos., Chris Wright, afirmó ayer en una entrevista en Fox que “la energía fluirá pronto” a través del estrecho de Ormuz. Atribuyó el aumento de los precios a “la incertidumbre de que esta podría ser una crisis prolongada. Pero no lo será”.
Sin embargo el impacto aún se verá reflejado en Europa y Asia. Durante décadas, el ejército estadounidense y sus aliados han gastado miles de millones de dólares para garantizar la apertura del estrecho, el canal entre Omán e Irán es una superautopista para aproximadamente una quinta parte de los suministros mundiales de petróleo y gas natural licuado.
Los pocos barcos que han salido del estrecho desde el inicio de la guerra transportaban principalmente petróleo iraní. Los operadores comerciales afirman que el crudo podría disparar su precio aún más si el estrecho no reanuda su transito en lo próximos días.
Pero la problemática no esta afectando sólo a la industria petrolera, el cierre del estrecho se está extendiendo a los mercados de materias primas. Los precios del aluminio alcanzaron sus máximos luego de que las fundiciones de Oriente Medio declararan fuerza mayor.
Los analistas temen que Irán, aún debilitado pueda mantener el estrecho cerrado conmisiles y drones.
“Estamos ante lo que es, con diferencia, la mayor interrupción en la historia mundial en términos de producción diaria de petróleo”, declaró el historiador energético y Vicepresidente de S&P Global, Daniel Yergin. “Si se prolonga durante semanas, repercutirá en toda la economía mundial”.
”Eso es exactamente lo que Irán quiere”, afirmó Yergin, ”Atacar las instalaciones energéticas y el transporte marítimo parece ser un intento desesperado de hacer que la guerra sea tan dolorosa para las economías estadounidense y sus aliadas que Trump dé marcha atrás” expresó Yergin.













