-Recorridos de cinco horas ofrecen vistas inigualables entre los desfiladeros.
Staff/El Mañana
Escondida entre la sierra de Catorce, se encuentra una arquería impresionante construida a principios de siglo 20 en el despeñadero de un cerro, para continuar el acueducto que alimenta de vida a Matehuala y Villa de Guadalupe. Esta obra hídrica y un punto conocido como “El Paso del Diablo”, se han vuelto uno de las rutas de senderismo más extraordinarias del bello estado de San Luis Potosí.
Aunque no ha alcanzado la fama de otras rutas, el acueducto de la sierra de catorce comienza a llenarse de senderistas que, por dos horas y media de ida y dos y media de vuelta, se llenan los ojos de las vistas más extraordinarias del vasto territorio potosino.
Los cerros y acantilados están tan apretados, que el eco resuena como si el mismo Dios repitiera con voz portentosa nuestras palabras.

Para llegar a este lugar desde la capital potosina, hay que dirigirse por la carretera 57 rumbo a Matehuala, 18 kilómetros antes de llegar hay que tomar la desviación por el puente superior hacia el municipio de Villa de Guadalupe y enfilarse rumbo a la comunidad de San Bartolo, en Villa de Guadalupe. La angosta carretera está flanqueada por mezquites y pirules cuyo follaje en esta epoca del año irradia una fluorescencia verde espectacular, por no decir de las gigantescas yucas que se elevan sobre el horizonte azulado, como si fueran figuras humanas petrificadas.
San Bartolo es una pequeña comunidad de no más de 100 casas. Desde este punto, algunos grupos de senderistas se enfilan hacia el recorrido. El primer tramo esta compuesto de distintas subidas de mediana complejidad pero que desde ya ofrecen vistas inigualables.

Luego de tomar alura y llegar hasta el acueducto, toda la caminata se desarrolla en vertical, serpenteando las laderas de los cerros por la orilla del estrecho canal de agua fresca y dulce que refresca a los caminantes en todo su trayecto, de unos 15 kilómetros de longuitud y en cierto punto, a poca distancia de la majestuosa arquería a la que algunos visitantes han bautizado como “La Petra potosina”, el canal de agua se curva temerosamente sobre un alcantilado, ese punto es conocido como “El Paso del Diablo” y aunque el peligro es evidente si no se lleva equipo de protección como cascos, botas especiales y cuerdas, alguien colocó una especie de baranda con cable de acero de la que se puede sujetar para cruzar ese punto con algo de seguridad.
El recorrido, a paso normal y con escalas para descansar, se toma unas 5 horas de ida y vuelta, ¡pero bien que vale la pena!















