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Ciudad de México 17 julio 2026.- La colección de trajes típicos reunida por María Esther Zuno de Echeverría entre las décadas de 1960 y 1970 fue donada por su familia al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) para garantizar su resguardo.
El acervo de unas 250 piezas, entregado en enero pasado, se nutrió de los trajes comprados para los festivales de la academia de danza que la exprimera dama fundó y dirigió en su casa en San Jerónimo, Las Palomas de San Jerónimo, y de prendas recibidas como regalo, asegura su hija María Esther Echeverría Zuno.
Decidió llevar el conjunto al INAH al no prosperar el proyecto para un Museo de la Indumentaria del que la antropóloga fue una de las promotoras.
“Lo pensé mucho, mucho. Hubo una idea de hacer el Museo de la Indumentaria, que no se ha logrado, se va a lograr un día, y a lo mejor esos trajes que están en Antropología los puede prestar para el museo. No lo sé, pero por lo pronto están seguros”, expresa en entrevista la exdirectora de Fonart.
Existe un acuerdo para donar también al Instituto el conjunto de muñecas vestidas por artesanos de las distintas comunidades del País.
Ambos acervos conforman la colección de indumentaria tradicional mexicana “Por amor a México”, creada por la Compañera María Esther, como prefería ser llamada la esposa del expresidente Luis Echeverría.
A las 250 prendas de tamaño natural entregadas en enero se suman 589 trajes en miniatura que visten a las muñecas, elaborados en materiales como seda, lana, algodón, cuero y metales, junto con reproducciones fieles de accesorios, joyería, tocados y calzado.
Muchas de estas vestimentas reproducen diseños de mediados del siglo 19, que ya han desaparecido o se han modificado con el tiempo.
Echeverría Zuno reitera que su madre sabía que era una manera de conservar y documentar la indumentaria de las comunidades, al darse cuenta de que iban sustituyendo prendas, accesorios, peinados y calzado, y quiso resguardar la información para investigadores, etnólogos y antropólogos, y también para las generaciones futuras.
“No fue ‘ay, me voy a comprar una muñequita’. No, sino voy a hacer una colección que tenga valor”, comenta la exdirectora de Fonart. “Pero el verdadero valor lo encontramos cuando la catalogamos”.
Una tarea que estuvo a cargo de la Dirección General de Culturas Populares, con José N. Iturriaga, y apoyada por Rafael Tovar y de Teresa desde el entonces Conaculta.
El acervo es considerado un testimonio etnográfico y documental único, recalca la también exdirectora del Museo Nacional de Culturas Populares.
“Cuando los antropólogos de este País vieron (la colección), dijeron que era verdaderamente un testimonio y verdaderamente auténtica, y había que clasificarla, había que empacarla bien para que no se deteriorara”, asegura la antropóloga.
El curador y museógrafo Walther Boelsterly diseñó el sistema de embalaje, las cajas y contenedores para su resguardo y movilidad. En el Museo de Arte Popular, del que Echeverría Zuno fue una de las impulsoras, se mostró la colección para rendir homenaje a la exprimera dama en 2010.
La Compañera María Esther recurrió a la fábrica de una amiga para producir las figuras de 53 centímetros de altura, con piel morena y pelo oscuro, para ser vestidas y peinadas según los usos de las comunidades para sus festividades y vida cotidiana.
Los artesanos llegaron a crear telares y herramientas a escala para reproducir las prendas con todo detalle, incluidos la joyería y los tocados.
Las muñecas permanecieron en vitrinas en la Casa Miguel Alemán, en Los Pinos, que durante el sexenio de Echeverría, la exprimera dama convirtió en un recinto de arte popular.
Ahí eran recibidos los artesanos y, en ocasiones, invitados por ella a pernoctar antes de emprender el viaje de regreso a sus comunidades, según Echeverría Zuno.
Pero al terminar el sexenio, las muñecas fueron empacadas y enviadas a la residencia de San Jerónimo, donde permanecieron guardadas hasta que su hija decidió sacarlas para limpieza y catalogación.
La colección es gestionada por el Espacio Cultural San Jerónimo, A.C. y ha itinerado por museos en el País.
Bajo el título de Muñecas de hilo y memoria, se exhibe actualmente de forma temporal en la Casa de la Cultura Banamex / Casa del Mayorazgo de la Canal (Calle Canal 4, Centro), en San Miguel de Allende, Guanajuato.















