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En Santa Clara el silencio pesa. La vieja campana del pueblo ya no retumbaba como antes y los vecinos, nostálgicos del bronce de antaño, decidieron encargar una nueva. La solución parecía resuelta cuando el alcalde de Santo Domingo, Filiberto Rodríguez Alvarado, los recibió con sonrisa de campaña y empeñó su firma: la alcaldía cubriría los 35 mil pesos del encargo.
Tranquilizados por la promesa oficial, los feligreses congelaron kermeses y rifas. La orden viajó directo hasta Zacualtipán, Hidalgo, al histórico taller “Sagrado Corazón de Jesús”, comandado por el maestro fundidor Francisco J. Méndez Rivera. La pieza se moldeó a fuego lento, pero cuando llegó agosto —mes límite para la transferencia— la tesorería de Santo Domingo simplemente enmudeció.
Con el plazo vencido, el propio artesano desembarcó en el municipio a cobrar su trabajo. Mientras el edil esquiva audiencias tras gastar el presupuesto local en agrupaciones musicales para la feria, a los vecinos no les quedó más remedio que desempolvar las alcancías comunitarias. Hoy el templo sigue mudo, esperando que la solidaridad vecinal salde la cuenta que la autoridad dejó empeñada.
35 mil pesos: Costo total del proyecto asumido y firmado por el alcalde.















