Aguascalientes, Ags., La historia de una adolescente de 14 años que decidió “aventarse la travesía” rumbo a San Luis Potosí terminó con final feliz, pero con una gran lección: no todo lo que brilla en redes es amor verdadero… ni seguro.
La chava, originaria de Aguascalientes, se fugó de su casa tras ser contactada por un hombre potosino con quien chateaba desde hace semanas. Sin pensarlo mucho, empacó ilusiones, se subió al autobús económico 9240, y arrancó su viaje directo al peligro.
Por suerte, su hermana mayor -la verdadera heroína de esta historia- detectó el movimiento y marcó al 911. De inmediato, los policías estatales desplegaron un operativo y ubicaron el camión sobre la carretera federal 70 Oriente, a la altura del municipio de El Llano.
Subieron al camión, checaron asiento por asiento… y ahí estaba la morra, sola, asustada y con cara de que el cuento de amor ya no sonaba tan bonito.
La menor fue resguardada y entregada sana y salva a su hermana, quien además es su tutora legal. Las autoridades le echaron la culpa al de siempre: las redes sociales, recordando que el internet puede ser una trampa mortal cuando no hay supervisión.
El caso ya circula entre los grupos de padres de familia con el clásico mensaje de “vigilen lo que hacen sus hijos”, pero más allá del susto, deja claro que la inocencia no cabe en el Wi-Fi y que un like mal dado puede costar muy caro.
Gracias a Dios que la encontraron a tiempo, pero no todos los finales se escriben así de bien.
















