El campo de exterminio en Agua Dulce que vio morir a Miguel Ángel

Río Verde.- La tierra estaba en silencio, pero las fosas clandestinas gritaron que ahí, había varios potosinos sin vida. En febrero de este año, 16 diferentes sitios con restos humanos, fueron hallados en la comunidad de Agua Dulce, en Río Verde. A ese lugar lo llamaron el campo de exterminio.

Las fosas encontradas tendrían entre 6 meses y un año de antigüedad, según denunciaron entonces los colectivos de búsqueda. Cada hoyo abierto fue un grito que clamaba justicia, verdad y memoria para las familias que hasta entonces buscaban a sus desaparecidos, entre ellos Miguel Ángel.

En ese lugar la violencia se volvió rutina; las fosas clandestinas se multiplicaron como símbolos del abandono. No fueron un hallazgo aislado, sino un patrón que se repite: al menos encontraron 13 cuerpos enterrados sin nombre, sin epitafio, sin reconocimiento.

Las organizaciones de búsqueda han señalado que el descubrimiento de tantas fosas revela que los desaparecidos no eran extraños, sino cercanos: jóvenes, mujeres, hombres a quienes les arrebataron la vida y los sepultaron como si fueran basura.

Mientras los colectivos levantan placas, buscan ADN y golpean puertas de autoridades, Río Verde ya no es tierra de promesas: es territorio de ausencia, de huesos sin rostros, de familias que pagan con dolor.

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