- La misa solemne y las procesiones marcaron una jornada donde la fe se vivió en cada rincón de la ciudad.
Staff/El Mañana
Este 6 de enero, Matehuala volvió a latir al ritmo de su tradición más grande: la celebración del Señor de Matehuala. Desde muy temprano, la ciudad se llenó de personas que llegaron para participar en los actos principales, convirtiendo la jornada en una mezcla de fe, identidad y encuentro comunitario. No importó la distancia: creyentes de distintos puntos del Altiplano y visitantes se sumaron a un día que para muchos es el más esperado del año.
Las actividades religiosas marcaron el paso de la jornada, con misas, oraciones y procesiones que recorrieron las principales calles del municipio. El momento más significativo se vivió durante la misa solemne en la Catedral de la Inmaculada Concepción, donde cientos de fieles compartieron un espacio de recogimiento y agradecimiento. Afuera, el ambiente se transformó en una expresión viva de tradición: danzantes, música y vestuarios típicos acompañaron los recorridos, mientras devotos cumplían mandas y elevaban plegarias.

Más allá de la parte espiritual, la festividad se convirtió en un punto de reunión para familias completas, amigos y generaciones que año con año regresan a esta celebración. El Día Grande del Señor de Matehuala no solo mantiene viva una devoción centenaria, también refuerza los lazos entre quienes comparten esta herencia cultural. En cada paso, en cada canto y en cada saludo se reflejó una ciudad que encuentra en su fe una forma de identidad y pertenencia, reafirmando por qué esta tradición sigue siendo uno de los símbolos más fuertes de Matehuala y del Altiplano potosino.
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