NIVEL MÁXIMO DE TESTOSTERONA
En los pasillos de la Presidencia Municipal de Santa María del Río continúan diciendo que a la alcaldesa Isis Aydé Díaz Hernández se le siguen juntando los problemas, ahora, porque su hijo, quien tiene cargo de dirigente de los Servidores de la Nación en el municipio, y su director de Comunicación Social se liaron a golpes por el amor de una trabajadora de la Contraloría del Ayuntamiento, lo que desató el escándalo en el Pueblo Mágico.
Parece que a la alcaldesa morenista se le está cayendo su estructura desde adentro, ¡la testosterona anda suelta!
DE PENA AJENA
En Axtla de Terrazas llamó mucho la atención los festejos por el Día de la Independencia de México, pero no por lo colorido del lugar ni el espectáculo, sino porque la alcaldesa Clara María Castro Jonguitud, al finalizar el Grito, ondeó la Bandera Nacional con el escudo al revés, lo que es una grave falta de respeto a los símbolos patrios, además de que está siendo objeto de burlas en redes sociales.
Al momento, la presidenta municipal no ha salido a ofrecer una disculpa; se dice que a Castro Jongitud ya la están aconsejando que diga truquearon la foto para desprestigiar su trabajo, pero ya la exhibieron a nivel nacional.
DESHECHOS
Se rumora que, en Tierra Nueva, la alcaldesa Yessenia Pilar Sánchez está por desatar un peligro ecológico que comprometería la salud de todos los habitantes, ya que no ha podido poner en orden el tiradero municipal, donde cada quien arroja lo que quiere y cuando quiere, por lo que la edil ha tenido que compactar y compactar la basura que ya rebasó el lugar, lo que representa una bomba de tiempo en cuanto a contaminación ambiental se refiere.
Ya ni porque otros municipios le han ayudado con unidades de recolección de basura y de capacitación en el manejo de residuos, Pilar Sánchez está enterrando bajo deshechos y desperdicios el recién nombrado Pueblo Mágico. Ojalá no se le ocurra usar la Presa de la Muñeca como nuevo tiradero.
DESCUIDOS
En Mexquitic de Carmona se habla mucho de que se vive una transformación lamentable, ya que, de ser un municipio reconocido por su tranquilidad, su gente trabajadora y su riqueza gastronómica, ha pasado a convertirse en un territorio marcado por la inseguridad y la violencia, lo que ha dejado una marca profunda en sus habitantes, quienes en su momento exigieron al alcalde Francisco Javier Ortiz Hernández que diera la cara, para resolver la situación. Pero lejos de asumir su responsabilidad, el edil eligió el camino más cómodo: esconderse y guardar silencio, como si la realidad de su municipio pudiera ocultarse con la indiferencia.
La gente se queja de la inseguridad, que empeora cada día y ya anda diciendo que es la última vez que Javier Ortiz se sienta en la silla municipal.















